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ALEJANDRA LINSS NOVIEMBRE 19, 2015 HACIA UN PARADIGMA POST-RELIGIONAL Las religiones en general están atravesando por una grave crisis, tanto en Europa como en América del Norte y América Latina. Esta crisis se debe a la incapacidad creciente que están experimentando para adaptarse al profundo cambio cultural que está en curso. La hipótesis de la aparición o llegada del Paradigma Post-religional, es plantear la posibilidad de que estamos ante una transformación sociocultural profunda, en donde las religiones van a dejar de ser viables cuando se implante la “sociedad del conocimiento” que será una “sociedad postreligional” y que las religiones que no se liberen de sus condicionamientos religionales ancestrales se mantendrán al margen del curso de la historia. Parece ser que algunas de las causas de este nuevo paradigma son una ampliación del conocimiento humano y un callado enfrentamiento de la ciencia actual con la religión. El desarrollo de la ciencia está llevando a la humanidad a observarse a sí misma y a tener de su religiosidad una idea diferente a la que tenía hasta ahora, lo que repercute en una actitud nueva frente a la religión. La antropología cultural – es considerada interdisciplinaria- cree saber cuándo y cómo se fraguaron las religiones, con que mecanismo sociales y epistemológicos operan y cuáles son las dimensiones humanas profundas que están en juego en su relación con el ser humano, individual y colectivo. Esto ha creado un cambio profundo de actitud hacia la religión y que se interpreta como la llegada de un nuevo “paradigma post-religional”. En síntesis, estos serian los puntos nucleares de esta nueva visión que la antropología cultural está presentando hoy sobre la religión: - Las religiones no son de siempre, no existen desde que el ser humano está sobre la faz de la tierra. Hoy se sabe que las religiones son jóvenes, son recientes. Las más antigua el hinduismo tiene 4500 años, el judeocristianismo 3200. Limitándonos al género homo entre 5 y 7 millones de años o a la especia homo sapiens entre 150 mil o 200 mil años. Hemos pasado muchísimo más tiempo sin religiones que con ellas. Sin embargo, seres espirituales, parece ser que lo hemos sido desde el primer momento: homo sapiens y homo spiritualis parecen ser coetáneos. Por lo tanto la religión no es algo que ha acompañado al ser humano como muestra la historia. - Las religiones se formaron en la época neolítica tras la gran transformación que vivió nuestra especie al pasar de ser tribus nómadas de cazadores y recolectores a vivir sedentariamente en sociedades urbanas ligadas al cultivo de la tierra, a raíz de la revolución agraria. En esta coyuntura evolutiva (tal vez el momento más difícil de su historia evolucionaria) la humanidad tuvo que reinventarse creando códigos que le permitieran vivir en sociedad para poder sobrevivir como especie. Con esta evolución el hombre desarrollo su capacidad simbólica y religiosa, su necesidad de sentido y de trascendencia. - Desde el neolítico hasta nuestros días, las sociedades han sido religiosas y la religión ha sido el alma de la cultura (Tillich). La fuerza de la religión ha sido el motor del sistema operativo de las sociedades. La religión con un prestigio casi divino, su autoridad incuestionable, sus creencias, mitos, dogmas, leyes, moral, incluso sus actitudes inquisitoriales fungía como el programador de la sociedad. Esto es lo que la antropología cultural sostiene que se está acabando. Con que mecanismos internos las religiones han ejercido su capacidad programadora de la sociedad? - La creación e imposición de su cosmovisión sobre la sociedad. Ella es quien ha dicho a la humanidad, que es la realidad, cual es su origen, su sentido y sus exigencias morales. - Las creencias fundamentales dirigidas por los mitos sagrados, que han fungido como postulados, presupuestos profundos de cada sociedad. - Una epistemología mítica que ha atribuido a Dios sus propias elaboraciones para presentarlas como revelación o voluntad de Dios y así absolutizarlas para dar seguridad a la sociedad. - Una exigencia radical de sumisión de fe “de creer lo que no se ve”, o “lo que ni siquiera se entiende”. Esto es una primera exigencia en el cristianismo. - Ejerciendo con todos estos mecanismos como sistema operativo de la sociedad. A partir de estas premisas podemos dar una nueva definición técnica de las religiones en el sentido que aquí queremos dar al termino: “Llamamos técnicamente religión a la configuración socio-institucionalizada que la religiosidad (espiritualidad) constitutiva del ser humano adopto en la edad agraria, configuración que ha fungido como sistema fundamental de programación y de autocontrol de las sociedades agrarias neolíticas. Entendemos religión en este sentido estricto técnico y no en cualquiera de las otras acepciones de la palabra (religiosidad, dimensión religiosa, institución religiosa, espiritualidad, etc.). No tener en cuenta esta precisión de la palabra religión nos llevaría a la confusión. Por lo tanto llamaremos técnicamente “religionales” a lo relativo a esta “configuración socio-religiosa propia del tiempo agrario o neolítico. Notamos que el paradigma que se presenta es “post-religional” no como “post-religioso”. El prefijo “post” no lo tomamos en el sentido literalmente temporal (como un después de), sino en un sentido genéricamente superador “mas allá de”. Post-religional significa más allá de lo “religional” es decir más allá de lo que han sido las religiones agrarias. Elementos principales del paradigma post-religional. 1. Las religiones no son lo que tradicionalmente pensábamos, lo que todavía piensa mucha gente, lo que piensan de sí mismas las religiones y han difundido en la sociedad durante milenios. Las religiones no están respaldadas por una preexistencia que haría de ellas una institución primordial de sabiduría. Unas formas de sabiduría divina reveladas por Dios, lo que las convertía en el único medio de acceso a esa revelación y a la relación con el Misterio. Las religiones (en el sentido que estamos dando al termino) son más bien un fenómeno histórico, una forma socio-cultural concreta que la dimensión profunda del ser humano ha revestido en una determinada era histórica. No son la “religiosidad misma”. No son equiparables a la espiritualidad humana de todos los tiempos. Las religiones son formas históricas, cambiantes, mientras que la espiritualidad es integral al ser humano, permanente, anterior a las formas y esencial al ser humano. La espiritualidad puede ser vivida en o fuera de las religiones. Podríamos prescindir de las religiones pero no podemos prescindir de la dimensión de trascendencia del ser humano. 2. Las religiones son construcciones humanas. Son obra nuestra, creaciones humanas. Las religiones deben de estar a nuestro servicio y no al revés. Las religiones, sus creencias, sus mitos, su moral no son obra directa de un Dios que está en el cielo. Han surgido de aquí abajo, algo muy terrestre. Las religiones se absolutizan al atribuir su origen a Dios. 3. Entonces no estamos sometidos a las religiones, no estamos condenados a caminar por el camino trazado por ellas como si fuera un designio divino que marca nuestro destino. Este nuevo paradigma post-religional genera una autoconciencia humana profunda diferente respecto a la que nos había marcado la conciencia religional tradicional. Ahora nos sentimos libres de las ataduras “religionales” para poder realizarnos personal y colectivamente, para asumir plenamente nuestra responsabilidad, nuestras decisiones, nuestra interpretación al propio riesgo, sin ninguna restricción o coacción externa. 4. Las religiones supuestamente son las únicas conocedoras del principio de los tiempos y del final del mundo, no son eternas. Son construcciones humanas recientes. Ahora sabemos que pueden desaparecer, no son esenciales a nuestra naturaleza. Hemos vivido la mayor parte de nuestra historia sin religiones (todo el paleolítico) y está demostrado que ello no impidió nuestra cualidad humana profunda, nuestra espiritualidad. 5. Las religiones tenían el monopolio de la espiritualidad. Una persona podía ser espiritual solo mediante las religiones. Eran consideradas la fuente misma de la espiritualidad, la conexión directa con el misterio. Religión y espiritualidad era todo uno, la misma cosa. El concepto de las religiones está cambiando radicalmente en el paradigma post-religional emergente. Cada día a más personas se les hace evidente que las religiones no son la fuente de la espiritualidad, sino solo son formas socioculturales que con frecuencia son un freno y un obstáculo para la espiritualidad que es una dimensión esencial y característica del ser humano.