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VICARIA ZONA SUR Pastoral de Espiritualidad LECTURA ORANTE DE LA PALABRA EVANGELIO DE JUAN 8, 1-11 Domingo 13 de Marzo de 2016, 5° de Cuaresma PREPARACIÓN. Prepara tu ambiente exterior: Dispón del tiempo y del lugar físico que te permitan tranquilidad y concentración. Vas a encontrarte con el Señor, entonces adorna el sitio con signos para la ocasión. Dispón un altar con una imagen y una luz. Ahora, prepara tu ambiente interior: Silencia tu mente, tu corazón, tu alma; entrega en manos del Señor todas las preocupaciones e inquietudes, ¡Él se encargará!. Podrías ayudarte con música instrumental y/o ejercicios de respiración profunda. Ya en desconexión con los “ruidos” ve al encuentro profundo con el Señor que te ama y desea estar contigo; también demuéstrale tu anhelo de amarle. ORACIÓN.- Ven, Espíritu Santo, ilumina mi mente, abre mi corazón, para que comprenda el mensaje de la Palabra, para que sienta la profundidad del Amor divino, para que camine abriendo mis manos a Ti y a mis hermanos que necesitan misericordia. Ven, Espíritu Santo, aumenta mi fe en el Dios que ama a todos; afianza mi esperanza en medio de mis debilidades, limitaciones e incapacidades. Ven, Espíritu Santo, yo solo sé que no puedo hacer nada; acompáñame, guíame, para que pueda llegar al abrazo del Padre, para que pueda seguir las enseñanzas del Hijo, para que pueda experimentar el amor, la fuerza, la luz y la ternura que vienen sólo de Ti. Amén. LECTURA.- ¿Qué dice el texto de Juan 8, 1-11? a) Contexto De la Escritura. Este texto muestra a Jesús, en calidad de Maestro, se sienta en medio de la multitud; otra ocasión que aprovechan los “maestros” de la ley y los fariseos en su sediento plan acusador y condenador; para desacreditarlo, para hacerlo caer nefastamente. Es así como se prepara todo el escenario perfecto para tan malicioso propósito. Lazan a Jesús de bruces ante una situación absolutamente “licita y clara” conforme a la Ley indicada desde antiguo. (Lev 20,10) aparentemente no hay discusión sobre la decisión que ha de tomarse, pero ellos quieren “ponerlo a prueba” y le lanzan la pregunta perversa: “¿Tú qué dices?”…. Del tiempo Actual. No podría haber un mejor contexto que el actual para la meditación contemplativa de esta impresionante escena: El camino cuaresmal en el ambiente del Año de la Misericordia. Se resalta de manera particular el encuentro salvador del pecador con la Fuente de la Misericordia, una misericordia que traspasa todos los límites, aún los del pecado, ¡Aún lo del más grave pecado! Jesús atrae hacia el Padre, fuente de infinito Amor; a la mujer, víctima “aparentemente” de la más nefasta condenación; y la envuelve totalmente de esas aguas consoladoras del perdón incondicional y gratuito. Esta es la invitación que nos hace hoy: sumergirnos en Él…. b) Lectura del texto - Juan 8, 1-11. En actitud reflexiva, procede a la lectura del texto; hazlo pausadamente, con reverencia y apertura, percibe cada detalle de la escena, sintiendo íntimamente las palabras de esta carta de Amor de Dios para ti. Deja fluir dentro de tu alma, tu deseo de compenetrarte con el Amado. Imagínate estando en medio del suceso. Si es necesario haz pausas para gustar del eco que resuena en ti. Relee el texto cuantas veces estimes convenientes. c) ¿Qué dice el texto? Con algunas de estas preguntas, o con otras que surjan al interior de tu corazón, repasa y trata de entender lo leído: ¿En qué momento se desarrolló la situación narrada? ¿Quiénes aparecen en el pasaje? ¿Qué hicieron los fariseos y los maestros de la Ley? ¿Con qué intención lo hicieron? ¿Qué hizo Jesús? ¿Con qué postura lo hizo? ¿Qué sucedió después de la respuesta de Jesús? ¿Qué hicieron todos los presentes en la escena? ¿Qué le dijo Jesús a la mujer? ¿Cómo lo dijo? ¿Qué dijo la mujer? d) Claves del texto. A manera de orientación, identifica los aspectos relevantes que derivan de la situación: Es una escena excéntrica y conspirada. Le lanzan a Jesús una mujer de “baja reputación”, humillada ante todos; el pecador que la acusó de su delito, la entrega al castigo y los jueces la acusan a ella, y a él lo dejar ir… La mujer experimenta la situación del abandono y de la soledad que padece el pecador y que no le permite alcanzar la plenitud ni la felicidad. Otro pecado que evidencia el relato, es el del acusador, quien juzga y condena sin ver las propias falencias. Cae en orgullo, soberbia, envidia…. Detrás de toda esta maquinación, no sólo buscaban la condena de la mujer, circunstancia que utilizaron como medio, sino que también perseguían encontrar motivos para atacar a Jesús. Se inicia toda una cadena de pecados… Desafían a Jesús a escoger entre “la ley” y “la misericordia”. Pese a la provocación malintencionada de los fariseos, Él, sin precipitación alguna, actúa y responde contundentemente con la sabiduría y la prudencia que sólo pueden proceder de Dios….Y luego de esta invitación tácita a la reflexión, la infinita misericordia de Dios se hace presente, en el Hijo Salvador; y prevalece el AMOR ante todo, frente a la maldad audaz y suspicaz del maligno. Jesús permanece en la posición del sirviente (sentado abajo), no del juez (de pie, arriba). Sólo levanta su cabeza para derramar con una mirada dulce sobre la pecadora, la ternura de Dios que no condena jamás. Es interesante descubrir también, la acción de la Gracia divina, que sólo se da en contacto con el Maestro. Los acusadores, empezando por los más viejos, todos los acusadores se retiran con la cabeza gacha, en señal de reconocimiento de su error, de su pecado… El hecho concluye de una manera brillante: Jesús y la mujer solos, Él pronuncia la asombrosa sentencia: “Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar”…. MEDITACIÓN.- ¿Qué me dice o nos dice el texto de Juan? Percibe lo que Dios te habla: La presencia misericordiosa del Señor ha sensibilizado tu corazón y tu alma; permite que Él penetre en lo íntimo de tu ser, para que lo escuches desde tu realidad, desde tu humanidad…Piensa que “Esta escritura que acabas de leer, se ha cumplido hoy en tu vida”. ¿Qué fue lo que me llamó más la atención y quedó calando interiormente con mayor intensidad? ¿Qué quiere decirme hoy Jesús? ¿Qué figuras o símbolos especiales observo en el relato? ¿Qué relación hay entre la situación descrita en el texto y la mía? ¿Qué quiere Jesús que yo descubra? La convocatoria de Jesús es a reconocer mi pecado, a abandonarme en su misericordia y a cambiar de vida ¿Cuál es mi actitud frente a esta convocatoria? ¿Soy consciente de la coherencia que debo aplicar al vivir mi fe? ¿He implorado el perdón y la misericordia del Señor por todos mis pecados, con la firme resolución de cambiar de vida? ¿Cuáles son los las limitaciones y/o temores que no me dejan advertir mi fragilidad y el infinito Amor del Padre? ORACIÓN.- ¿Qué le digo al Señor luego del regalo de Su Palabra? Ahora exprésale a tu Señor, todo lo que sientes en lo más íntimo de tu alma. Permítele a tu ser sumergirse en Él y háblale, sólo le basta tu voluntad y empeño por agradarle, Él pone lo demás. Alábalo, agradécele, pídele, suplica su perdón y misericordia. Declárale al Señor tu amor y también tus miedos, tus fragilidades y tus dolencias; todo aquello que te impide llegar a la plenitud y a la felicidad a la que Él te convoca incesantemente; implora su gracia para reconocer y la fuerza para perseverar, en coherencia con tu fe. También ora, pensando en tus hermanos de todo el mundo. Acude a tu Madre María, que como una madre tierna y dulce anhela llenarte también de su amor. Si no te surge nada qué decirle, simplemente permanece en silencio frente a Él, en actitud de sigilo orante; con la seguridad de que será recibido como ofrenda agradable a sus ojos. CONTEMPLACIÓN.- Dejo que el Señor me hable y me ame Permite que el Espíritu Santo repose sobre ti; ayúdate mirando alguna imagen que te sea significativa, cerrando los ojos en silencio o recurriendo a alguna práctica propia de piedad, que te encauce a la actitud contemplativa. Luego de este momento de unión intima con tu Señor, fuente de infinito Amor, despójate de ti para que Él se posesione absolutamente de tu ser, disponte para recibir todo ese mar de misericordia que desde siempre ha estado esperando por ti. Encamina tu alma, tu mente y tu corazón hacia su acción santificadora. Con gran gozo recibe lo que Él quiere entregarte gratuitamente y sin condicionamientos: Su AMOR, su perdón, su paz, su consuelo, su fuerza, su esperanza, su auxilio. Él no cesa de acariciarte y consentirte, Él no se cansa de amarte. ¡No te canses tú!. Él es el Padre amoroso que siempre perdona, tiene un corazón de misericordia esperándote. ACCIÓN.- Y ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra? Revisa los frutos de esta lectura orante y proyecta cómo puedes llevar a la práctica lo que Dios ha suscitado en ti. Agradécele al Señor con tu arrepentimiento y tu amor en acción, mediante el planteamiento de propósitos concretos. Guíate con las siguientes preguntas, u otras: ¿Cuál es la invitación Jesús, y cuál es mi respuesta? ¿Cuáles son los compromisos y las acciones concretas que puedo emprender en este tiempo providencial de cuaresma? ¿A qué cambios de palabra y obra me exhorta Jesús? ¿Examino cautelosamente y conscientemente todos mis pensamientos, palabras y obras? ORACIÓN FINAL.-Señor Jesús, Ayúdame a pedir perdón y a perdonar. Que pueda mirar mi corazón antes de juzgar. Que pueda ser compasivo(a) frente a los errores de los demás. Que mis manos se aflojen para dejar tantas piedras que vengo cargando durante la vida. ¡Quiero aprender a perdonar! Dame tu fuerza y tu perdón. Dame tu mirada de amo y misericordia. Amén.