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Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de forma alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia sin la autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. Copyright © Eduard Soronellas Vidal Cubierta: MC Producció Editorial Copyright edición impresa © 2008 Producción y Diseño, Prodisa, S.L. Editorial: Lenoir Ediciones - www.ediciones.lenoir.es Copyright de esta edición © Sincropía Reality, S.L. A la memoria de Nacho, mi amigo, mi compañero, mi Quolega… mi hermano. AGRADECIMIENTOS Mi más sincero agradecimiento por la ayuda recibida, a: -Francis Rossi, Jeff Rich y John ‘Rhino’ Edwards (Status Quo) por dedicar su tiempo a colaborar en la construcción de esta biografía. -Persha Sethi, Peta Blewett y Simon Porter (Duroc Media Ltd.) -Gert Olhsson, Kike G. Caamaño, Nacho Márquez, Paul Morgan, Mick Hughes, Arjen de Graaf y Pako Colinas por la cesión de material fotográfico. -Bruno Ponchon, presidente del Club de Fans Quo Francia, Natalie y Status Quo France. -Gerry Fielding y Jurgen Adametz, por compartir su increíble sabiduría Quo con este proyecto. -Paco Records y Kike G. Caamaño, por la colaboración prestada. -Antonio Romero y Salvador Alcántara (RAF Impresores S.L.) por su constante apoyo a este proyecto y otros relacionados con el Club de Fans Quo de España. -Àngel Ardévol (Editorial Lenoir) por darme la oportunidad de hacer realidad un sueño. -Lluís y Raül Cera por llevar este proyecto un pasito más allá. Mi agradecimiento especial por los motivos que ya sabéis: -John Coghlan y Gillie Coghlan, conoceros ha sido hacer realidad un sueño. -Baz Barry, Pete Knight, Jack Capon y Mick Hughes (Predatür & John Coghlan’s Quo). -Bob Younng, con quien la frase “un gran músico y una mejor persona” se aleja del tópico y se convierte en una de las grandes verdades del universo. -Joaquim Alarcón, Eva Márquez, José Ferreras, Juli Morón y Mª Carmen Cebrián. -José, Ani, Miguel, Montse, Marichu, Jose, Nuri, Nachete ‘Mastodón’ Márquez, Sixto Iglesias, Javi y Cristina, Luis Mariano, Alfonso Beltrán, sus respectivas familias y todos y cada uno de vosotros, en Cáceres y en la Sierra de Gata, con quienes comparto su recuerdo. -Nacho y Susy por ser una inspiración como fans y como personas. -Mi familia, los presentes y los ausentes, que entendieron mi afición pese al volumen de la música que debieron soportar. Gracias por vuestra paciencia: Pilar, Andreu, Pau, Agustina, Pili, Marçal y Meritxell. -Todos los fans de los Quo, a todos y cada uno de vosotros, porque sé que la vida del fan es dura: todos esos miles de kilómetros recorridos, la ruleta de los hoteles que encuentras, toda esa pasta gastada, todas esas carreras para pillar la primera fila... pero sabiendo que al final de otro espectacular concierto de los Quo, cerca del local, teatro o sala de turno, nos encontraremos unos cuantos de nosotros para compartir vivencias, cervezas y unas risas, sentados alrededor de una mesa junto a otros fans de las más variopintas nacionalidades. Ése es nuestro hábitat. De gira, con los Quo y con vosotros, me siento en casa. Gracias a Status Quo por todos estos años dedicados al rock y por la banda sonora que habéis incorporado a nuestras vidas. Nietzche dijo que “la vida, sin música, sería un error” a lo que debería añadirse “y sin los Quo, sería un crimen”. A Ana Mari, Anna y Andy por su paciencia, apoyo y comprensión. Os quiero. INTRODUCCIÓN John ‘Rhino’ Edwards (Bajista de los Status Quo) Parece ser que después de la lectura de este libro, todos nosotros en Quo seremos recordados, para bien o para mal, por las cosas que hemos hecho o se supone que hemos hecho. Desafortunadamente está escrito en español, por lo tanto, no soy optimista respecto a que yo llegue jamás al fondo del asunto. Estoy seguro de que la verdad se encuentra por ahí en medio, en algún lugar. Libros como éste son para, digámoslo así, ‘aficionados’, lo cuál es una forma elegante de decir ‘anorak’(*) en el lugar de donde yo vengo. Pero -aunque suene extraño-, yo digo: ¡larga vida al anorak!. En verdad él/ella amaba tanto a su banda que cuando ellos oyeron de su trabajo y adoración ante el altar de los Quo, supieron que era bueno y en verdad se mostraron agradecidos e inspirados. Gracias Edu. Rhino, 31/05/2010. ¡Viva España! (sic) (*) Rhino usa un término de slang ‘Anorak’: “Personas en ocasiones socialmente inadaptadas, con un excesivo interés en un hobby o tema. Normalmente tienen poco o ningún sentido de la moda lo cual les lleva a la excentricidad” (The Dictionary of Slang). El origen de la palabra procede de la imagen de los revisores de los trenes ingleses, que se pasaban largas horas en los andenes bajo las inclemencias del tiempo, llevando siempre puestos sus anoraks. Un término equivalente podría ser ‘freaky’. LA DÉCADA DE LOS 60 L a década de los 60 fue una época convulsa. Las reglas estaban cambiando y toda una generación, fruto del baby boom tras la finalización de la 2ª Guerra Mundial, llegaba a su adolescencia. Las encorsetadas estructuras del poder, de la cultura y de la sociedad, estaban siendo sacudidas en sus cimientos por el nacimiento de nuevas ideas y opciones, con la esperanzada ilusión de un mundo más abierto, en el que todos tuvieran sus derechos, su espacio y su voz. En los Estados Unidos, el flower-power veía engrosadas sus filas por jóvenes hippies, encandilados por la música folk, la psicodelia y el LSD. Como dicen los americanos: “Si recuerdas los 60, es que no los viviste”. Con el emblema internacional de la paz pintado en la chapa de sus furgonetas Volkswagen, las manifestaciones contra la guerra del Vietnam estaban a la orden del día. Las reivindicaciones para la obtención de la igualdad de derechos para los afroamericanos, con la aparición de Los Panteras Negras, daban lugar a revueltas sociales y a la posterior actuación del FBI contra el partido al que ese movimiento dio lugar. La inquietud social influyó en la música y el folk reivindicativo norteamericano se convirtió en el estandarte de buena parte de aquella generación. Inglaterra, desde siempre, en mayor o menor medida, se veía influenciada por los acontecimientos y por las tendencias que les llegaban desde el otro lado del Atlántico. Se miraban en el espejo de los Estados Unidos y adoptaban como propio lo que les llegaba desde allí. Pero en esta ocasión pasó algo diferente, a la vez que espontáneo. Lejos de crear sus propios temas folk o de seguir esa tendencia, miraron en la trastienda americana y allí, en un oscuro y abandonado rincón, encontraron el Blues. Eric Burdon: “Rebuscamos en la basura de los americanos y de ahí, sacamos cultura” (Seven Ages of Rock, BBC). Relegado a un segundo plano de la escena musical norteamericana por ser considerado un estilo “de y para negros”, el blues fue adoptado y mimado por una nueva generación de formaciones musicales inglesas. A partir de esta fórmula, fueron desarrollándola, experimentando con el Rock & Roll, con el Rhythm & Blues, electrificándola, dándole color y textura, hasta llegar a lo que pasó a denominarse Rock Británico. Entre las bandas y artistas que empezaron a adoptar este nuevo sonido destacaron, entre otras: The Yardbirds, con un joven guitarrista en sus filas llamado Eric Clapton, que abandonaría la formación por considerar el proyecto musical “poco serio” y crear posteriormente la banda de súper músicos Cream. The Who, un torrente de furia sobre el escenario. Como recordó Daltrey años después: “Éramos totalmente imprevisibles. Nunca sabías qué iba a pasar en nuestras actuaciones.” The Kinks, de los que queda para la historia de rock su riff de guitarra en su tema ‘You Really Got Me’, cuyo sonido consiguió Dave Davies cortando con una cuchilla de afeitar los altavoces de su amplificador. The Rolling Stones, que aún siendo muy criticados en sus inicios, incluso por compañeros de profesión, lograron el reconocimiento a raíz de su antológico ‘Satisfaction’. The Animals, con Eric Burdon al frente, consiguieron ser el único grupo, aparte de The Beatles, en conseguir meterse en el Nº 1 de las listas británicas y americanas con su versión de ‘The House of Rising Sun’, un tema que había popularizado anteriormente Bob Dylan, que hablaba de un prostíbulo de New Orleans, ciudad cuyos habitantes estaban bastante hartos de la dichosa cancioncilla. Jimi Hendrix, la llegada del chico de Seattle a la escena musical londinense revolucionó por completo la forma de concebir la figura de los guitarristas, pasando a ser, junto a las voces, el alma de las bandas. Así pues el blues desembarcó en las islas británicas y fue reestructurado para darle una nueva vida en forma de canciones cortas, pegadizas y elaboradas. Una vez creado el producto y consolidadas las bandas a base de tocar y tocar en clubes, se empaquetó todo y bajo el paraguas que proporcionaba el éxito norteamericano de The Beatles, se envió de vuelta a los Estados Unidos, donde se acuñó el término British Invasion para definir lo que estaba sucediendo en el panorama musical. A mediados de los años 60, rivalizando con el movimiento Rock, se dio el máximo esplendor de la psicodelia, tanto en términos musicales como de corriente cultural. Herederos directos del flower-power y de la estética Austin Powers, consiguieron hacerse un sitio en el mundo musical. Bandas ya consolidadas se vieron forzadas a adoptar esta tendencia, lo que provocó cierto estupor entre sus seguidores. En los discos mono de 33 rpm de aquella época, salvo contadas excepciones, se detecta un desconcierto bastante generalizado. Como si a todos les hubiera pillado por sorpresa la irrupción de una nueva moda y se estuvieran preguntando: “Y ahora, ¿qué me pongo?” Durante la década de los 60, en las listas de éxitos británicas, coexistían artistas y bandas de lo más variopinto. Desde artistas que provenían de la década anterior y que se mantenían haciendo frente a los cambios, hasta bandas recién creadas que habían adoptado ya las nuevas tendencias. A destacar nombres como: The Everly Brothers, Eddie Cochran, Cliff Richard, The Shadows, The Rolling Stones, The Beatles, Ray Charles, Elvis Presley, Gerry & The Peacemakers, The Monkeys, The Searchers, Four Pennies, The Kinks, The Supremes, Herman’s Hermits, Manfred Mann, The Animals y un largo etcétera. Los últimos años de la década también fueron testigos de la muerte del movimiento hippie bajo las porras de la policía y de la intransigencia de las autoridades. Todos los sueños de un mundo mejor, lleno de paz y armonía se esfumaron al apagarse el sonido del último acorde tocado en Woodstock. EL NACIMIENTO DE UNA BANDA Francis Rossi: “Todo empieza porque uno quiere ser famoso. Eso es todo. Tú ahí arriba, con la gente mirándote, tu nombre en luces de neón, actuando en televisión, el lote completo. Nunca piensas en todo lo que eso conlleva, hasta mucho después”. (Status Quo - The Authorized Biography. 20th Anniversary Edition, John Shearlaw). LA DÉCADA DE LOS 70 D urante la década de los 70 el mundo entero se radicalizó. Por un motivo u otro, parecía que la Humanidad se había vuelto loca. Los países productores de petróleo doblegaron las economías de los países del primer mundo, conduciéndoles a una crisis sin precedentes. La URSS empezaba a dar síntomas de flaqueza dando los últimos coletazos que desembocarían en los acontecimientos de aperturismo, a menudo traumáticos, durante la siguiente década. La llegada del Ayatolah Joemini al poder, en Irán, y la imposición de la Sharia les aísla de la influencia occidental, radicalizando los países de su entorno. Estados Unidos se retiraría vencido de Vietnam y pasaría años lamiéndose las heridas. Con el paso de los años, conforme se fueron acercando los años 80, todo pareció normalizarse, pero la paz aún quedaba lejos. Los acontecimientos vividos durante los 70 influenciaron de forma importante a los artistas. A principios de la década afloraría definitivamente el Rock y el Pop Rock, ganando protagonismo bandas como Fleetwood Mac, The Carpenters, Eagles o Chicago, y artistas solistas como Paul McCartney (ya sin los Beatles), Elton John, Ray Stevens o James Taylor. A mediados de los 70 se vivió el auge de la música disco, al que se subieron los Jackson Five (claramente influenciados por el Rhythm & Soul), Bee Gees, Abba, Boney M. o Donna Summer. En contraposición a este tipo de música, inofensiva y agradable incluso para las amas de casa, el rock fue un paso más allá, ganando agresividad, primero con el Hard Rock y luego evolucionando hasta lo que pasó a llamarse Heavy Metal, denominación acuñada por un locutor de radio americano que, para describir este nuevo género, tomó prestada la letra del tema ‘Born To Be Wild’ de los Steppenwolf, cuando dicen aquello de “I like smoke and lightning Heavy Metal thunder”. Poco a poco fueron despuntando formaciones como Deep Purple, Led Zeppelin, Black Sabbath, Free o Uriah Heep, siendo los Judas Priest los que dieron una vuelta de tuerca más al género, estableciendo las bases del Heavy Metal del futuro. Los 70 también vieron el nacimiento de bandas que marcarían tendencia como los Queen, que innovaron radicalmente en el rock al incluir ampulosos arreglos orquestales a su música acuñando su propio estilo; o gente como Alice Cooper y los Kiss, que añadieron elementos adicionales a los estrictamente musicales, como maquillaje, pirotecnia, hielo seco e incluso el número de tragar fuego, gentileza de Gene Simmons. Echando la vista atrás y repasando los nombres de las bandas que florecieron en los 70 uno se pregunta si hubo un componente genético o un factor medioambiental que provocara tal concentración de talento en una sola década: Rolling Stones, AC/DC, Aerosmith, Van Halen, Ted Nugent, E.L.O., Pink Floyd, The Knack, Sniff & Tears, Cheap Trick, UFO, Doctor Feelgood, Meat Loaf, Toto, The Cars, Tom Petty & The Heartbreakers, Rod Stewart, Foreigner, Bruce Springsteen, Sweet, Bachman-Turner Overdrive, Bad Company, Nazareth, Mott The Hoople, Golden Earring, Rory Gallagher, Ike & Tina Turner, Suzy Quattro, Thin Lizzy, David Bowie, Slade, Jethro Tull, T. Rex, etc. A mediados de la década irrumpió con fuerza el fenómeno punk, del que surgió una contracorriente cultural que se enfrentaba sin reparos contra todo el sistema, tanto el político como el artístico. Con el paso del tiempo los propios integrantes de muchas de las bandas que adoptaron la estética y actitud punk, confesaban que, para ellos, todo se resumía a subirse a un escenario y comunicar su rabia interna contra todo. Poco importaba si sabían o no tocar los instrumentos o identificar un acorde, porque el movimiento punk iba más allá de la música y su principal objetivo era plantar cara a las normas y, con un poco de suerte, romperlas. Algunas de las bandas que destacaron: Sex Pistols, The Damned, The Clash, Eddie & The Hot Rods, Siouxsie & The Banshees, Penetration y The Vibrators. Así como durante los 70 aparecieron figuras determinantes para entender la evolución musical, en aquella misma década nos abandonaron auténticos mitos, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison (The Doors), Duke Ellington, Elvis Presley, Bing Crosby, Keith Moon (The Who) y Sid Vicious (Sex (UK); 21/05, Carlisle, Market Hall (UK); 23, 24, 25 y 26 de mayo, Edimburgo, Odeon Theatre (UK); 27, 28 y 29 de mayo, Glasgow, Apollo Theatre (UK); 31 de mayo y 01 de junio, Blackpool, Opera House(UK); 05 y 06 de junio de 1979, Sheffield, City Hall (UK); 09, 10, 11 y 12 de junio, Manchester, Apollo Theatre (UK); 13 y 14 de junio, Cardiff, Sophia Gardens (UK); 15/06, Port Talbot, The Lido (UK); 20 y 21 de junio, Southampton, Gaumont Theatre (UK); 25, 26, 27 y 28 de junio, Londres, Hammersmith Odeon (UK); y 01/07, Dublín, Dalymount Park (Irlanda). Lo que quedaba del año 1979 se lo tomaron de descanso en cuanto a directos se refiere. Y ese periodo de ausencia de los escenarios se prolongaría durante todo el año 1980. Los rumores sobre supuestas desavenencias internas y sobre la posible desaparición de los Status Quo como banda, empezaron a aparecer en los medios ingleses, cada vez con más frecuencia. En España, ajenos a todo aquello, Status Quo estaban gozando de una popularidad excepcional, plasmándose como un magnífico ejemplo la emisión del videoclip promocional del tema ‘Whatever You Want’ durante el programa especial de fin de año, con el que Televisión Española despedía 1979, presentado en aquella ocasión por Mari Cruz Soriano. LA DÉCADA DE LOS 80 E l planeta, la tercera piedra contando desde el sol, seguía su inexorable viaje por el espacio mientras que sobre su corteza la humanidad bullía en actividad, básicamente enfocando sus esperanzas en conseguir la paz, mientras se preparaban para la guerra. Durante la década de los ochenta varias dictaduras tocaron a su fin, se templaron los ánimos de la Guerra Fría, se barrieron del mapa fronteras imaginarias y se unieron esfuerzos con fines más que loables. El telón de acero se descorría para mostrar al mundo sus virtudes y sus vergüenzas, dejando entrar aires de democracia a través de las ventanas abiertas por Gorbachev, gozando, a veces si a veces no, de la compresión de otros líderes que le observaban en la distancia, como Reagan o Tatcher. Los buenos augurios se veían turbados por conflictos e incidentes de los que la memoria histórica daría cuenta a su debido tiempo, como la tentativa de asesinato llevada a cabo por Ali Agca contra el Papa Juan Pablo II, el magnicidio del primer ministro sueco Olof Palme, o la violenta represión del ejército chino durante la revuelta de Tiananmen. La ciudad ucraniana de Chernóbil se hizo tristemente famosa por la explosión de su central nuclear, que provocó la muerte directa de 47 personas, la evacuación de 300.000 residentes y la propagación de todo tipo de enfermedades relacionadas con la exposición a la radioactividad en aquellas zonas que la nube tóxica asesina sobrevoló. Los que miraron al cielo buscando consuelo vieron como se desintegraba la nueva lanzadera espacial de la NASA, el Challenger. En el plano musical, la década de los ochenta fue muy positiva y tremendamente productiva. Por un lado se consagraron toda una serie de bandas que, bajo la denominación “New Wave Of British Heavy Metal” (NWOBHM), se alejaron de las influencias del blues y del rock clásico para lanzarse a tumba abierta hacia un sonido más duro, más rápido y, en algunos casos, épico. Nombres como Iron Maiden, Def Leppard, Girlschool, Motörhead, Samson, etc. coparon la escena musical inglesa y europea, contando sus lanzamientos discográficos por éxitos y sus giras como acontecimientos. A partir de la consolidación del Heavy Metal, sólo quedaba evolucionar y aparecieron diversos géneros y tipos de rock en los que, a veces, las fronteras no estaban muy definidas, como el Glam Metal (Alice Cooper, Kiss, Mötley Crüe, Poison), Trash Metal (Metallica, Megadeth, Overkill), Heartland Rock (Bruce Springsteen, Bob Seeger) o el Christian Metal (Stryper). Con la juventud del planeta haciendo air guitar al ritmo de todas estas bandas, buena parte de los grupos de los 70 empezaron su declive. Nuevos gustos y nuevas técnicas copaban las listas de éxitos. Aparecieron auténticos virtuosos de las guitarra, el instrumento sobre el que se cimentaba el rock y el heavy metal. Eddie Van Halen dejó boquiabiertos al resto de guitarristas al desarrollar el tapping, una técnica que consiste en digitar las cuerdas del instrumento directamente sobre los trastes, sin acompañarlos por el rasgueo de la púa. El resultado era una concatenación de notas rapidísima que permitía explorar nuevos territorios a la hora de interpretar el inevitable solo de guitarra que toda canción rockera o heavy debe tener. Nombres ilustres de las seis cuerdas de los años 70, como Richie Blackmore, Ted Nugent, Tommy Iommi, Jeff Beck, Frank Zappa, Eric Clapton, Jimmy Page, etc. se vieron superados (sólo) técnicamente por una escuela de nuevos guitarristas de la talla de Steve Vai o Joe Satriani. A veces, algunos músicos interpretaban erróneamente el fin de las nuevas técnicas surgidas, creyendo que se trataba de meter el máximo de notas en el mínimo tiempo posible, dejando de lado el buen gusto y el sentimiento. Paralelamente el fenómeno pop rompe barreras y empieza forjarse la leyenda de Michael Jackson (ya en solitario) y de Madonna. Nacen multitud de bandas que hacen las delicias de sus públicos. Se producen discos que marcarían una época mágica, salpicada de melenas crepadas, hombreras y plataformas. Durante la década de los ochenta nos dejaron: Bon Scott (AC/DC), John Bonham (Led Zeppelin), John Lennon (Beatles), Randy Rhoads (Ozzy Osbourne), Marvin Gaye, Ricky Wilson, Ian Stewart, Phil Lynott (Thin Lizzy), Cliff Burton (Metallica), Jaco Pastorius, Andy Gibb (Bee Gees), Chet Baker y Roy Orbison (entre los más ilustres). INQUOMBUSTIBLES Durante los meses finales de 1979 los Quo se dedicaron a descansar, con poca o ninguna actividad relacionada con la banda. Mientras Rossi se dedicaba a componer y colaborar en proyectos de otros músicos, Alan Lancaster iniciaba su mudanza definitiva a Australia con el objetivo de establecer arraigo en su nueva tierra. Rick Parfitt también pudo destinar tiempo a su familia y a la composición de nuevos temas para futuros lanzamientos. De todos ellos, quien peor lo pasó fue John Coghlan, a quien se le hizo una montaña tanta inactividad. Sus ansias por tocar le llevaron a llamar a unos cuantos de sus colegas en el mundillo musical y reunirlos para una serie de actuaciones por la Isla del Canal, bajo el nombre de John Coghlan’s Diesel Band. Llegado el cambio de década y agotado ese periodo de inactividad tan prolongado (el más largo desde hacía más de siete años), se reactivó la maquinaria y todo se puso en funcionamiento una vez más, tanto la banda como su staff en Quarry Productions, para encarar el nuevo año con renovadas energías y con novedades proyectadas a corto y medio plazo. Para empezar, a principios de enero, los Quo se desplazaron hasta los estudios Windmill (Dublín) para las sesiones de grabación de su próximo álbum. En esta ocasión Pip Williams ya no estaría al cargo de la producción. Los Quo querían volver a ser los máximos responsables del resultado final de las grabaciones. A pesar de ello, decidieron fichar a John Eden, ingeniero de sonido colaborador habitual de Pip hasta entonces, al que asignaron el papel de coproductor poniendo su nombre junto al de Status Quo. John fue a recalar en este trabajo tras decidir abandonar a Williams por un curioso motivo: una agria discusión con David Walker, nombre a retener en la memoria para futuros capítulos. Walker era el manager de Williams, aunque John Eden había tenido poco trato con él. Estando trabajando con Pip en otro proyecto, tras finalizar su tarea para el álbum If You Can’t Stand The Heat de los Quo, Walker apareció en estudio de grabación y le soltó una reprimenda descomunal sobre el negocio musical, lo caro que es el alquilar tiempo de un estudio y, en resumidas cuentas, para cuestionar su trabajo. En aquel mismo instante, Eden decidió que nunca más volvería a trabajar para David Walker y si ello significaba tener que abandonar a su jefe, amigo y mentor, Pip Williams, le era totalmente indiferente. Aparte de Pip, otro ilustre nombre que no se desplazó hasta Dublín como hubiera sido lo normal fue Bob Young. A esas alturas las relaciones entre Young y Rossi eran inexistentes y un síntoma de ello era la práctica ausencia de temas firmados por este tándem en el anterior álbum, el Whatever You Want, donde sólo ‘Shady Lady’ disfrutaba de ese crédito, garantía de calidad y creatividad. Mientras Young se centraba en otras actividades dentro del organigrama de Quarry Productions, además de poner en marcha otros proyectos junto a Micky Moody, su puesto de tour manager fue confiado a Iain Jones, hasta entonces técnico responsable de los teclados de Andy Bown. El hecho de que fuera apodado con los alias de ‘Ayatolah’, ‘Fürher’ o ‘The Axeman’ (el hombre del hacha) por los Quo, da una idea del carácter que tenía el amigo Jones. Los Quo se instalaron en los estudios Windmill y se enfrascaron en la labor de acabar de dar forma a todos los temas que cada miembro aportaba al grupo. Tras haber tenido tanto tiempo libre, el material grabado hubiera dado para poder publicar un álbum doble, aunque al final se desechó la idea. La abundancia de canciones para poder escoger no significó que las sesiones fueran placenteras ni pacíficas. Porque ese mismo tiempo que habían destinado por separado a componer esas canciones, también había sido utilizado para reflexionar sobre el futuro que les esperaba y los movimientos que deberían hacer para afrontarlo con garantías de continuidad. Inevitablemente, esas ideas, esos elementos de mejora a añadir a su sonido característico, tenían las ópticas personales de cada uno de los miembros, especialmente por parte de Rossi, Parfitt y Lancaster, sobre quienes recaía la responsabilidad de aportar la mayoría de los nuevos temas. Las diferencias de planteamiento se hicieron muy evidentes durante las semanas que pasaron en los estudios Windmill. Alan Lancaster: “En aquel momento estábamos buscando algo, no hay duda, y el modo de enfocar las cosas se tuvo que discutir. Queríamos desarrollar una forma más sofisticada de interpretar la música Quo y tener tiempo para encontrarlo era importante. No queríamos convertirnos en esclavos de nuestro propio sonido, así como la gente queda esclavizada por sus posesiones. No deberíamos agotar ese sonido mientras gozara de LA DÉCADA DE LOS 90 D efinitivamente, los 90 fueron años de cambios y de acontecimientos en todo el mundo. Destaquemos, entre los más remarcables, la aparición de Internet en 1992, que dio nuevas oportunidades a ese incipiente colectivo llamado Internautas de tener acceso a la información, nuevas formas de expresarse, de comunicarse, de gastarse el dinero y (como no) de delinquir. Hacia 1994 la red de redes ya contaba con tres millones de ordenadores conectados, número que se incrementó hasta los 100 millones en 1998 y que al llegar el cambio de década y de mileno alcanzó el billón. El mundo de la cultura no quedó exento de su influencia. La aparición de servidores para la descarga y almacenamiento de archivos añadió una vía de acceso nueva a la obra de los artistas. Se hicieron muy populares Kazaa, eMule, Napster, Ares y otros, aplicándose el viejo término piratería a la descarga gratuita de música de la red que aún hoy en día es el gran problema de la industria musical y cinematográfica. En el ambiente estrictamente musical también estaban cambiando las cosas, aunque es difícil discernir si para bien o para mal. A principios de los 90 llega el declive para una serie de bandas que durante los años 80 habían despuntado a ambos lados del Atlántico desarrollando un estilo musical basado en un heavy metal accesible, comercial, divertido y de variada calidad, dependiendo del caso. Las melenas crepadas, los maquillajes horteras y los pantalones de licra ajustados como una segunda piel estaban quedando obsoletos y todos los piropos que antes les brindaban los críticos musicales, se tornaron en descalificaciones. Así pues bandas como Mötley Crüe, Bon Jovi, Whitesnake, Def Leppard, Europe, Twisted Sister, L.A. Guns, Ratt, Cinderella, Poison, etc., se vieron cuestionadas, desapareciendo algunas y teniendo que reinventarse otras (con mayor o menor fortuna) para adaptarse a los nuevos tiempos. Pese a ello, muchas de las bandas mencionadas anteriormente y otras de similares características, han perdurado en el tiempo o bien se han reunido tiempo después, al contar con bases de fans incondicionales muy numerosas. No hay que olvidar que fueron o son formaciones que tuvieron mucho éxito, con canciones que entraban repetidamente en listas y que forjaron su reputación en interminables giras que les llevaron por todo el mundo. Mientras la segunda oleada del glam rock languidecía, apareció en escena una nueva forma de entender la música, más íntima y oscura: el grunge. Heredero directo del hard rock, más elementos indie y punk, musicalmente no aportaba nada especialmente novedoso. Lo realmente característico eran las letras de las canciones que comunicaban tristeza, desesperación y sentimientos generalmente muy grises. Los máximos exponentes de ese estilo fuero bandas como Nirvana, Soundgarden y Green River, entre otras. En Europa empezaron a tomar notoriedad una serie de bandas que estaban llevando el heavy metal hacia la mitología y la grandilocuencia en sus producciones. Grupos como Helloween, Gamma Ray, Nightwish, Hammerfall o Blind Guardian, arropados por otro buen puñado de formaciones salidas de los países nórdicos, van ganándose un público deseoso de recibir descargas de decibelios. Pero no fueron buenos años para el rock. Salvo contadas excepciones, las listas de éxitos estaban siendo ocupadas por otros géneros más comerciales que contaban con todo el apoyo promocional y financiero de las discográficas de siempre. Se sucedieron los casos de grupos (tanto de chicas como de chicos) que habían sido diseñados y prefabricados para el consumo de masas y que interpretaban canciones pop adornadas de toda la parafernalia necesaria para encandilar a las nuevas generaciones de jóvenes. En medio de toda esa tormenta de merchandising y de promociones infernales de pseudo-intérpretes, los artistas y las bandas que querían despuntar y vender su obra más allá de sus fans de siempre tenían que bordear la perfección compositiva, amoldarse un poco a las preferencias de cada momento y apretar los dientes. De entre todo lo publicado en la década de los 90 asoman auténticas obras maestras, como diamantes en medio de la turba: Use your Illusion I & II (Guns N’ Roses), Louder Than Hell (Manowar), Antichrist Superstar (Marilyn Manson), Youthtanasia (Megadeth), Black Album (Metallica), Mötley Crüe (Mötley Crüe), Mirrorball (Neal Young), Are You Gonna Go My Way (Lenny Kravitz), Far Beyond Driven (Pantera), Californication (Red Hot Chili Peppers), Counterparts (Rush), Siamese Dream (The Smashing Pumpkins), Swordfishtrombones (Tom Waits), Recycler (ZZ Top), Achtung Baby (U2), Losing My Religion (REM), What’s the Story? Morning Glory (Oasis), In Utero (Nirvana), Creep (Radiohead), Get a Grip (Aerosmith), Jar Of Flies (Alice in Chains), Imaginations From The Other Side (Blind Guardian), Blur (Blur), Keep The Faith (Bon Jovi), Human Clay (Creed), Awake (Dream Theater), Ah Via Musicom (Eric Johnson), Fear of the Dark (Iron Maiden)... y un no tan largo etcétera. Durante la década que nos ocupa perdimos una serie de personajes del mundo de la música que nos dejarían algo más huérfanos. El 24 de noviembre de 1991 murió Freddy Mercury, vocalista y compositor de la banda británica Queen. El sida nos lo arrebató. Cualquier cosa que se pueda decir de Freddy quedaría corta. Su aportación como músico y showman marcó a las siguientes generaciones de artistas y su versatilidad (combinada con la de sus compañeros en la banda) dio como resultado un legado musical impresionante. El mismo día nos dejó Eric Carr, batería de los Kiss desde 1981, cuando sustituyó a Peter Criss que había dejado la banda por sus problemas con las drogas. Eric había tocado previamente en un buen número de formaciones musicales hasta que fue fichado por Paul Stanley y Gene Simmons tras una serie de audiciones con otros percusionistas. Su background musical influyó decisivamente en sus compañeros a la hora de redirigir su carrera hacia el hard rock y el heavy metal. Eric era de los miembros de Kiss más queridos por los fans porque -debido a sus humildes orígenes- era quien más tiempo dedicaba a satisfacer las peticiones de sus seguidores. Tras luchar durante un año, finalmente perdió la batalla contra el cáncer, quedando su muerte eclipsada por la de Mercury. En los años siguientes se produjeron otras defunciones especialmente relevantes en el mundo de la música: Frank Zappa (04/12/1993), Kurt Cobain (05/04/1994), Henry Mancini (14/06/1994), Ella Fitzgerald (15/06/1996), Michael Hutchence (22/11/1997), Frank Sinatra (14/03/1998) y nuestros queridos y añorados Antonio Flores (30/05/1995) y Enrique Urquijo (17/11/1999). En agosto de 1990, perecería en un accidente de helicóptero el guitarrista de blues Stevie Ray Vaughn. Hay gente que no debería morirse nunca. ENTER DAVID WALKER Tras el reciente lanzamiento de su último larga duración en noviembre de 1989, Status Quo entró en la década de los 90 con ciertas dudas. Perfect Remedy no hizo honor a su nombre y no fue un remedio para la dirección musical que habían tomado tras su reaparición en 1986. Sólo uno de los dos singles que se extrajeron llegó al Top 50 (y por los pelos) de las listas británicas y la banda no sabía muy bien el porqué. Si hubieran preguntado a sus fans la respuesta tampoco les hubiera gustado nada. Si bien es cierto que los álbumes precedentes (In The Army Now y Ain’t Complaining) habían sido unos éxitos incontestables, tanto en el Reino Unido como en buena parte de Europa, con los consiguientes singles que vendieron millones de copias por todo el mundo, la triste realidad era que el sonido Quo se había perdido. Perfect Remedy no dejaba de ser un intento frustrado de recuperar el feeling de antaño. Su primer tema es ‘Little Dreamer’, donde por primera vez en varios años se vuelven a escuchar las guitarras como elemento predominante en una canción Quo. Esta primera intención de regreso a los orígenes (más intuición que realidad) se pierde en el resto del álbum y acaba siendo una obra que se queda a medio camino de demasiados destinos. En medio de aquella inesperada situación, Francis Rossi, que había ido reduciendo paulatinamente su consumo de cocaína a finales de los años 80, consigue desengancharse totalmente de su adicción. Su mente vuelve a estar lúcida y recupera esa faceta analítica de su personalidad que tanto le había caracterizado en el pasado. Con su cuerpo limpio de toxinas y su cerebro a pleno rendimiento, empieza a observar con más atención lo que ocurre a su alrededor, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Una de las primeras cosas de que se da cuenta es de que la banda está al borde de la quiebra financiera. Su compañero de batallas en Quo, también sufrió en sus carnes los problemas relacionados con la falta de dinero: Rick Parfitt: “Todo se desplomó ante mí después de hacer una visita a mi contable. Acababa de comprarme un Porsche descapotable y él no estaba complacido. Me dijo: ‘¡Pero si tienes pendiente de pago un recibo de impuestos de cuarenta mil libras!’ Yo le contesté: ‘¿Y qué? ¡Págalo!’ Él sacudió su cabeza: ‘No me entiendes’ me dijo ‘No puedo pagarlo. No tienes suficiente dinero en la cuenta’. Me quedé petrificado. La verdad era que estaba gastando dinero, era consciente, pero no tanto como para quedarme arruinado, estaba seguro. Me fui a casa y telefoneé a Francis y ese fue el principio de poner todas las cosas en su sitio”. (Status Quo The Official 40th Anniversary Edition, Bob Young). Pese a que en un principio el mismo Rossi achacó esta inesperada situación al relativo fracaso del último álbum y a la inactividad de la banda durante los dos años de separación, la realidad era muy diferente. La década de los 80 había sido excepcional a nivel de ventas, con álbumes tan exitosos como Just Supposin’, Never Too Late, 1+9+8+2=XX, o el mismísimo In The Army Now. A esas ventas de sus trabajos hay que sumarles los incontables ingresos producidos por las continuas giras que la banda había realizado durante esos años. Pese a que Francis Rossi es un músico y no un contable, inmediatamente se dio cuenta de que aquella situación era, como mínimo, sospechosa. Se imponía tomar cartas en el asunto y esta decisión provocó la entrada de David Walker en el entorno más cercano de los Status Quo, a propuesta de Ian Jones. David Walker era un reconocido ejecutivo de la empresa de management The Handle Group of Companies Ltd. que ya había trabajado con los Quo en diversas ocasiones. Handle tenía en nómina a una serie de productores entre los que se encontraba Pip Williams. Así que, indirectamente, Walker ya se había involucrado con la banda a través de Williams a finales de los 70, grabando los LPs Rockin’ All Over The World, If You Can’t Stand The Heat... y Whatever You Want. Años después volvieron a trabajar juntos para la grabación del single ‘The Wanderer’ y, tras los dos años de separación, el álbum In The Army Now. Los Quo conocieron personalmente a David Walker en un breve encuentro durante la grabación del LP Ain’t Complaining en 1988, por mediación de Pip Williams. Posteriormente concertaron una entrevista de trabajo en Nassau, durante las sesiones del Perfect Remedy, y fue contratado en 1989 como manager de los Status Quo con la misión de sanear las finanzas de la banda. Durante los primeros meses de la relación contractual de los Quo con Walker, el manager se mantuvo a una relativa distancia de la actividad del grupo, poniendo en marcha a su equipo de contables de Handle Ltd. Se SIGLO XXI: EL RETORNO A LAS RAÍCES E l siglo XX tocó a su fin tras una Nochevieja que pilló a media humanidad mirando las bombillas por el temido efecto 2000. Según se había teorizado, el cambio de año iba a producir un descontrol en los ordenadores de todo el mundo que provocarían el caos por doquier. Al final no pasó nada de lo previsto, pero en muchas instituciones, empresas, bancos, sedes gubernamentales, etc. alguien se quedó de guardia por si hacía falta hacer un reseteado de los sistemas informáticos. La nueva década arrancó con los efectos de la globalización. Las economías de los países empezaron a interactuar, abriéndose nuevos mercados y expectativas de negocio en países emergentes. Pero todo dio un parón cuando, el 11 de septiembre de 2001, se produjeron los atentados contra las torres gemelas del World Trade Centre de Nueva York y en el Pentágono, provocando la muerte de 2.992 personas. La organización terrorista Al-Qaeda había golpeado al gigante americano en su propio territorio, secuestrando cuatro aviones comerciales repletos de pasajeros y estrellándolos contra sus objetivos. La reacción no se hizo esperar. El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, declaró la guerra al terror, encontrando apoyo en el primer ministro británico Tony Blair y en el presidente del gobierno español, Aznar. Ante la imposibilidad de encontrar a los máximos responsables de Al-Qaeda (entre ellos a Osama Bin-Laden, del que se sospechaba que podía estar escondido en alguna cueva de Afganistán) el Trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar) confundieron al mundo diciendo (sin demasiado fundamento) que tenían informes que demostraban que Irak estaba fabricando y almacenando armas de destrucción masiva. Los Estados Unidos, con el apoyo logístico de Inglaterra y España, iniciaron la invasión de Irak haciéndola coincidir con la emisión de los programas informativos norteamericanos, que pudieron retransmitir el estallido de una guerra en directo. Tras años de cruenta confrontación y pese a haber ejecutado al dirigente iraquí Sadam Hussein, los atentados terroristas cometidos por el integrismo islámico no cesaron, como demostrarían los realizados en Bali (202 muertos), Estambul (57 muertos), Londres (56 muertos), Mumbai (175 muertos) y el que más nos afectaría, el que perpetró un puñado de asesinos con la colocación de diez bombas en cuatro trenes de cercanías de Madrid, que causaron 191 muertos y más de 2.000 heridos de diferente consideración. Nunca, jamás, olvidaremos ese nefasto día: el 11 de marzo de 2004, ni el vergonzoso comportamiento de los políticos y algunos tendenciosos periodistas tras los atentados. Más que en ningún otro momento, el planeta toma conciencia de los problemas globales: el terrorismo era uno, pero también se empezó a considerar otros temas como el calentamiento global, la destrucción de la capa de ozono y la búsqueda de fuentes de energías alternativas más limpias, ante el agotamiento de los yacimientos de combustibles fósiles. Como ya sabemos, la década ha ido avanzando y pese a las buenas intenciones, los intereses económicos priman por encima de los ecológicos. Los últimos años se han caracterizado por una crisis financiera mundial que se ha ido expandiendo y agravando sin tener, hoy en día, vistas de solución. Lo que empezó por un colapso bancario en Estados Unidos ha acabado envenenando todos los sectores económicos de buena parte del planeta. El caso de España aún es más grave, puesto que la crisis financiera ha coincidido con la explosión de la burbuja inmobiliaria en la que estábamos inmersos. De un día para otro, las ventas de pisos se congelaron, los constructores se quedaron con sus promociones a medio hacer o finalizadas sin expectativas de venta y con importantes hipotecas que atender. El parón en la construcción, la principal actividad económica de nuestro país, motivó el incremento del paro, lo que a su vez hizo descender el consumo de las familias hecho que ha acabado afectando otras industrias, como la del automóvil y sus componentes, servicios, etc. El mundo de la música tampoco está para demasiadas alegrías. La piratería ha hecho estragos en la facturación de las discográficas, que ha sido superada por otro tipo de entretenimiento como los videojuegos para consolas domésticas. La industria musical facturó 36,9 billones de dólares a nivel mundial en el año 2000. En 2007, esta cantidad se había reducido a 29,9 billones de dólares, significando un descenso del 32,1%, una vez aplicada la corrección por la inflación anual. La industria musical ha buscado soluciones alternativas y parece que el mercado se está decantando por las descargas de música legal por Internet (iTunes, Spotify, etc.) y ya son muchos los artistas que utilizan el soporte virtual para sus lanzamientos discográficos, desestimando la opción de editar un CD físico por los costes de fabricación y su distribución posterior. En cuanto a los artistas que han despuntado durante la última década, la sensación que deja el espectro musical es que todo es demasiado efímero. En estos días parece imposible consolidar una banda. De repente aparece un nuevo grupo, sacan un par de singles y un CD, venden cantidades ingentes de discos y de entradas para sus conciertos, aparecen a todas horas en las radiofórmulas y en programas televisivos especializados, pero de repente, todo se desvanece y son sustituidos por la siguiente banda con otro gran éxito. Además, estos no están siendo unos años propicios para el rock. El hip hop y el pop han dominado buena parte de la escena musical (Eminem, OutKast, Kaney West, Jennifer Lopez, Kylie Minogue, Madonna, Lady Gaga, Britney Spears, Cristina Aguilera, Shakira, Avril Lavigne, Rihanna, Beyoncé y un largo etcétera). Así que (como había sucedido en la década de los 90) las bandas y artistas veteranos tuvieron que esforzase en parir auténticas obras maestras para mantenerse. Muchas de las bandas de rock creadas en décadas anteriores pudieron mantenerse a flote gracias al apoyo incondicional de sus seguidores que, a pesar de que sus grupos favoritos habían sido desbancados de las listas de éxitos por las nuevas generaciones de artistas, seguían realizando giras regularmente y sacando discos, muchos de ellos de enorme calidad, pero que eran ninguneados por las grandes compañías. En esa liga nos encontramos a los de siempre: a las viejas bandas y a los veteranos solistas que siguieron fieles a sí mismos, sin dejarse influenciar por las nuevas tendencias. QUO EN EL NUEVO MILENIO Los meses habían ido pasando con la habitual serie de giras, actuaciones especiales, etc. Se acercaba el nuevo milenio y, una vez más, Francis Rossi se detuvo a pensar en el futuro de la banda. Para él era incuestionable que la década de los 90 había sido productiva. Pero no dejaba de ser consciente de que los años transcurridos bajo las directrices de David Walker habían pasado factura, especialmente entre los fans de toda la vida, aquellos que les habían seguido en los 70, la facción a los que Rossi llama afectuosamente ‘the hardcore’ (el núcleo duro). Status Quo seguían haciendo giras y el número de asistentes a sus conciertos no había disminuido. Pero las ventas de discos sí se habían visto afectadas. De hecho, durante los 90, era más fácil ver a los Quo en la tele que oírles por la radio. Diversos temas de la banda se habían utilizado en diferentes campañas publicitarias o como sintonía de programas en los canales británicos. En cambio, cada vez era más difícil que sus singles fueran emitidos por las radiofórmulas. En un principio aquello no les molestó demasiado. Es decir, era agradable ir recibiendo los cheques por los royalties de las canciones utilizadas en la tele y que el nombre de Status Quo estuviera en boca de todos pero, con el paso del tiempo, percibieron que aquella situación había convertido a la banda en una especie de producto de usar y tirar. Pero, pese a ser consciente de que David Walker les había empujado en aquella dirección, Rossi sabía y admitía que tanto él, como Rick y el resto de la banda, también tenían un gran porcentaje de culpa por haberse dejado llevar hasta aquella situación. Ellos habían cedido siempre a las presiones de su manager. David era una persona que se creía poseedor de la verdad, siempre tenía razón. Y para la banda se hizo muy difícil contradecirle en sus planteamientos, ya que, hasta la fecha, sus ideas habían funcionado, tanto desde el punto de vista promocional como del económico. Pero para una banda de rock hay otras cosas a tener en cuenta. Cosas como la creatividad, la calidad y su credibilidad como músicos. La mente de Rossi estaba sobre estos temas cuando David Walker les propuso celebrar el cambio de milenio con la grabación un nuevo disco de versiones, en el que los Quo interpretaran sus temas favoritos del rock del siglo XX. La banda cedió, una vez más, porque sabía de antemano que había una obligación contractual de grabar un nuevo álbum de estas características, pero no estaban preparados. A mediados de enero, los Quo se encerraron en los estudios ARSIS de Francis Rossi para descremar canciones de entre STATUS QUO UNO x UNO FRANCIS ROSSI THE SCORPIONS (1962) THE SPECTRES (1962-1967) THE TRAFFIC JAM (1967) STATUS QUO (1967-HASTA HOY) Nació en Forest Hill, Londres, el 29 de mayo de 1949, siendo bautizado como Francis Dominic Nicholas Michael Rossi. Su determinación por hacerse un hueco en el mundillo musical arranca desde muy joven. En la escuela no sacaba muy buenas notas ni tampoco destacó en ningún deporte en especial. Sus profesores solían ponerle comentarios en sus evaluaciones destacando su marcado carácter soñador. En una ocasión, su profesora de francés quiso animar a Francis a tomarse más en serio sus estudios de lenguas extranjeras, argumentándole que si su futuro era ser una estrella del rock, necesitaría saber idiomas para comunicarse con el público de los países que iba a visitar. A lo que Rossi respondió que cuando fuera una estrella de rock ya contrataría a alguien para que hablara francés por él. Desde su encuentro con Alan Lancaster -en la Sedgehill Intensive School- ha estado presente en todas las formaciones que dieron origen a los Status Quo, desde 1962 hasta el día de hoy. Conocido inicialmente como Mike Rossi, a principios de los 70 asumió plenamente la identidad de Francis Rossi. En el seno de la banda ha sido llamado por diferentes alias como ‘Ross’, ‘The Blade’, ‘Frank’, ‘The Recluse’, ‘Howard Hughes’, ‘Fran’, ‘France’, ‘Mike’, ‘Frame’ o GOMORR (Grand Old Man Of Rock & Roll). Rossi ha estado casado en dos ocasiones, con Jean y con Eileen, y entre ambas ha mantenido alguna que otra relación estable. Es padre de ocho hijos: Simon, Nicholas, Kieran, Bernadette, Patrick, Fynn, Kiera y Fursey. Sobre el escenario es el líder indiscutible de los Quo. Desde el principio fue el encargado, con ayudas ocasionales de Alan Lancaster, de presentar las canciones durante los conciertos, ganando tablas y experiencia con los años. Con un simple gesto de su mano es capaz de hacer cantar a miles de personas junto a él. Con un simple y escueto “hands!” ante el micrófono consigue que el público arrope el ritmo de la banda con palmadas. Su innegable carisma le hace brillar con luz propia. Rossi también ha experimentado cambios en su imagen con el paso del tiempo. Desde 1969 había lucido una larga melena que llegó a su máximo exponente en 1979. A principios de los 80 empezaron a verse los síntomas inequívocos de alopecia y pese intentar evitar la calvicie con autotransplantes, finalmente tuvo que darse por vencido y recoger su pelo en una coleta de caballo que con el tiempo se convertiría en un símbolo. Pero la caída del cabello ha seguido inexorablemente con el paso del tiempo, hasta convertir esa coleta en algo testimonial. Finalmente, el 10 de marzo de 2009, Francis Rossi decidió cortarse la coleta según dijo: “para envejecer con estilo”. Su personalidad se ha ido reafirmando con los años para, finalmente, existir dos Rossi claramente diferenciados. Por un lado está el íntimo, que prefiere estar con su familia y tumbarse en el sofá para ver Los Soprano, antes que asistir a fiestas y compromisos sociales, que detesta. Sus aficiones, hoy en día, son poco glamourosas: le gusta hacer los crucigramas del periódico (tanto, que se los hace enviar por fax cuando está de gira), hace ejercicio diariamente en el gimnasio para mantenerse en forma, ocasionalmente se da el gusto de tirar al plato y el hobby que definitivamente ha abandonado ha sido el de criador de peces Koi. Era tal el disgusto que había en su casa cada vez que se moría alguno de los ejemplares, que Rossi decidió vender sus peceras. Por otro lado, tenemos al Rossi de los Status Quo, un showman total sobre el escenario, el frontman que cualquier banda sueña tener, que hace participar al público y que disfruta de cada nota que arranca de su guitarra a un volumen atronador. Pero la principal característica de Francis Rossi es que su vida es su banda. Analiza los movimientos a hacer y siempre va dos pasos por delante del resto de sus compañeros. Su implicación es tal que confiesa que no puede irse al hotel a descansar los días de concierto. Prefiere quedarse en el recinto y ser consciente de lo que están haciendo los técnicos mientras preparan el escenario, el sonido, los instrumentos, etc. Durante la década de los 80 sucumbió a los excesos de la droga y, como la cocaína le provocaba sed, también se aficionó al alcohol. En su cénit llegó a consumir varios gramos del letal polvo blanco y dos botellas de tequila al día. El hecho de que una mañana su tabique nasal se le desprendiera y fuera a parar al desagüe de la ducha no le hizo recapacitar, sino que asumió que ya no tenía nada más que perder. A partir de entonces su truco favorito en las fiestas era el de introducirse un pañuelo por una fosa nasal y sacarlo por la otra. Su afición por el tequila también era exagerada. Rossi confiesa que en aquellos tiempos, cuando se presentaba la ocasión de tomar una copa con amigos o familiares, él se ofrecía a pagar y traer la primera ronda a la mesa. Se iba hasta la barra y allí pedía cuatro copas de tequila en un sólo vaso, se lo bebía de un trago, volvía a pedir lo mismo, se lo volvía a beber y luego pedía lo que sus acompañantes le habían encargado tras añadir otro tequila cuádruple con un chorrito de zumo de naranja para disimular. Luego llevaba las bebidas hasta la mesa y socializaba con la naturalidad que los doce chupitos de tequila le permitían. Es un gran cantante, poseedor de una voz fácilmente reconocible y un guitarrista injustamente infravalorado, aunque él mismo, con la sorna británica que le caracteriza, suele afirmar que se considera un guitarra rítmico que, ocasionalmente, toca solos. Prolífico compositor -junto a diversos compañeros a lo largo del tiempo- de temas que abarcan diversos géneros. Confiesa su gusto por el rock, el pop y el country y su gran obsesión ha sido poder desarrollar todos estos estilos en Status Quo. Una buena parte de los fans consideran a Rossi el gran responsable de la marcha de Alan Lancaster, en 1985, y del ablandamiento del sonido de la banda. En cierto modo, ambas afirmaciones son ciertas. Rossi considera a Alan Lancaster como un gran tipo. Su memoria le lleva a los buenos tiempos y recuerda las anécdotas que pasaron juntos mientras los Status Quo se hacían más y más grandes. Pero llegó un momento -afirma Rossi- que ya no podía trabajar más con él. Quizá fuera por la influencia de las drogas (que hacían mella en las relaciones personales entre los miembros de la banda), pero las discusiones se tornaron cada vez más frecuentes. En contra de lo que se comenta entre los fans, los problemas arrancan mucho antes de ‘Marguerita Time’, una canción de Rossi que Alan consideraba indigna de los Quo. Aparte de las claras diferencias musicales, cualquier motivo era suficiente para empezar una discusión, como, por ejemplo, en el número de primeros planos que cada miembro tenía durante una actuación en televisión. Entre piques, la falta de comunicación entre ellos, el hecho de que Alan residiera permanentemente en Australia y la nula intervención del management para mantener la cohesión en el seno de la banda, se produjo una ruptura todavía hoy lamentada por la vieja guardia de los fans. Respecto al ablandamiento del sonido Quo, es un factor obvio. Cada vez que Francis Rossi afirma que su canción favorita es ‘Marguerita Time’ el núcleo duro de los fans se estremece hasta los cimientos. Rossi es el máximo responsable de hacer accesible a un espectro más amplio de público las composiciones de los Quo a base de dotarlas de comercialidad y olvidando qué tipo de música les había llevado hasta su privilegiada posición. Pero se diga lo que se diga y margaritas aparte, sólo hay que verle sobre el escenario para darse cuenta de que Rossi es básicamente un roquero que vibra y siente la música de su banda. Su herramienta principal de trabajo es su legendaria Fender Telecaster de 1957, que compró en 1968 por 70 libras. De aquella guitarra original poco queda ya, porque ha sido customizada a lo largo de los años, habiendo sido reemplazados diversos de sus componentes. La modificación más destacable fue la sustitución de las dos pastillas típicas del modelo Telecaster por una configuración de tres pastillas que funcionan como si de una Fender Stratocaster se tratara. El peculiar color verde de esta guitarra tiene su historia. Al principio Rossi la pintó de negro, pero al secarse la pintura adquirió una tonalidad mate que no le gustó nada. Así que la volvió a lijar y mientras decidía qué nuevo color aplicar se puso a pintar la valla de su jardín con Coprinol, un protector para la madera con una peculiar tonalidad de verde. A Rossi le gustó el color de su valla recién pintada y decidió utilizar la pintura sobrante para su guitarra. Había pintado sólo el frontal del instrumento cuando tuvo que montar de nuevo sus componentes para ir a una actuación. Y así quedó la guitarra, de color verde por delante y de negro mate por la parte trasera, porque nunca terminó de pintarla. Otra característica de la Telecaster de Francis Rossi es el agujero que atraviesa completamente el cuerpo de la guitarra. El motivo para semejante mutilación fue que Rossi estaba hasta las narices de que se le saliera la clavija cada vez que pisaba el cable DISCOGRAFÍA OFICIAL PICTURESQUE MATCHSTICKABLE MESSAGES FROM THE STATUS QUO (1968) PYE NPL 18220 (MONO) PYE NSPL 18220 (STEREO) Black Veils Of Melancholy (Rossi) When My Mind Is Not Live (Parfitt) Ice In The Sun (Wilde/Scott) Elizabeth Dreams (Wilde/Scott) Gentleman Joe’s Sidewalk Café (K.Young) Paradise Flat (Wilde/Scott) Technicolor Dreams (A.King) Spicks And Specks (B.Gibb) Sheila (T.Roe) Sunny Cellophane Skies (Lancaster) Green Tambourine (Leka/Pinz) Pictures Of Matchstick Men (Rossi) Disponible en: iTunes Google play Site oficial El comienzo del éxito Después de estar años bajo diferentes nombres, editando singles sin éxito, deciden probar de nuevo suerte bajo el nombre de The Status Quo. Se planea ‘Gentleman Joe´s Sidewalk Café’ como nuevo single. La cara B iba a ser un tema firmado por Rossi llamado ‘Pictures Of Matchstick Men’, grabado en un cuatro pistas a finales del 67. John Schroeder confiaba plenamente en la calidad de la banda pero opinaba que si algo le faltaba al grupo era un apoyo vocal más. Así entró Richard Parfitt a formar parte de Quo. Junto a la nueva voz y a ciertos efectos sonoros que Schroeder grabó sobre la demo (efectos de phase y demás), la canción de Francis dio un vuelco y encantó a todo el mundo, decidiendo que debería ser ahora la cara A. El 5 de enero del 68, Pat Barlow, su manager, se encarga de pagar a la famosa estación pirata de Radio Caroline la cantidad de 1.000 libras por radiarla seis veces diarias durante cuatro semanas seguidas. Por fin entran en listas el 24 de enero alcanzando el Nº 7 en Inglaterra y –sorpresivamentetambién el 8 en Estados Unidos. Son llamados para grabar varias sesiones para la BBC y, lo más importante de todo, para aparecer en el Top Of The Pops inglés y recibir el Single de Oro por sus ventas. Tras una larga carrera para alcanzar el éxito, lo habían conseguido. ‘Pictures Of Matchstick Men’ trata, según un bromista Rossi, sobre un tío que siempre ve a su chica, mire lo que mire y vaya donde vaya. Más tarde diría que intentaba crear una letra basada en una secuencia de sueños: tenia la palabra ‘pictures’ (pintura, retrato) que le atraía para una posible canción y su exesposa le sugirió ‘Matchstick Men’, ya que había un artista de dibujos de hombres cerilla en Inglaterra. Francis la considera una de las más grandes canciones de entre todas las que ha hecho, compuesta en el cuarto de baño (huyendo literalmente de su ex y su suegra) para luego terminarla en una siesta. Su intención era copiar el tema ‘Hey Joe’ de Hendrix y así plagió casi la misma sucesión de acordes. Ante tal repercusión la compañía empieza a dirigir al grupo, tanto en su aspecto musical como en su vestuario. A Rossi esto le preocupaba, ya que no quería que se convirtiesen en una banda de un solo éxito y sin personalidad propia, aunque Coghlan entendía la maniobra ya que en la época, si no tenías un hit, no tenías posibilidad de hacer un tour. PYE, su compañía de discos, decide entonces lanzar un nuevo sencillo durante el mes de marzo, conteniendo otro tema de Rossi, llamado ‘Black Veils Of Melancholy’, que no dejaba de ser una copia del ‘Pictures’. La cara B sería ocupada por ‘To Be Free’, un tema de Roy Lynes que no entraría en el disco. No obtiene éxito y se intenta recuperar el tirón conseguido inicialmente con un nuevo single. Esta vez John Schroeder contacta con su amigo Ronnie Scott, que le ofrece tres temas suyos compuestos con Marty Wilde (padre de Kim Wilde). Uno de ellos es ‘Ice In The Sun’, editado finalmente a finales de verano y que les lleva de nuevo a los charts para alcanzar el Nº 8 en Inglaterra y el 70 en Estados Unidos. En la gira del verano, su manager contrata como roadie a un joven poeta que marcaría mucho el destino de Status Quo, su nombre es Bob Young. A su vez se contrata también a otro roadie para exclusivamente apartar del camino de los chicos a las chicas enloquecidas en los conciertos. Era Mal Kingsnorth, que se quedaría durante muchísimos años al lado de los Quo. Contentos con el resultado del último hit conseguido, la banda insiste en querer grabar un disco completo, no querían quedarse en una simple banda de singles que era lo único que habían grabado hasta la fecha. En septiembre de 1968 sale el álbum bajo un título muy largo y totalmente psicodélico. El disco era un compendio de todos los singles grabados junto a algunas de sus caras B como ‘When My Mind Is Not Live’, primera composición de Rossi / Parfitt, versiones como ‘Spicks And Specks’ de los Bee Gees, ‘Gentleman Joe´s Sidewalk Café’, de Kenny Young (primer tema que se pensó como single), ‘Sheila’ y cortes compuestos especialmente para el grupo por compositores que se dedicaban a eso, algunos de ellos amigos de Schroeder como los tres temas de Wilde/Scott, la ya mencionada ‘Ice In The Sun’, ‘Elizabeth Dreams’ y ‘Paradise Flat’ (que en uno de sus máster se podía leer erróneamente Paradise Hat), otros por productores como Paul Leka en ‘Green Tambourine’ que curiosamente alcanzaría el Top 10 en Inglaterra en febrero de ese año, pero de manos de una banda llamada The Lemon Pipers, y cuatro cortes firmados por la banda, ‘Black Veils Of Melancholy’ y ‘Pictures Of Matchstick Men’ por Rossi, la mencionada ‘When My Mind Is Not Live’ de Rossi/Parfitt y ‘Sunny Cellophane Skies’ de Alan Lancaster. Se estudia editar un nuevo single en noviembre y se decide que sea ‘Technicolor Dreams’, pero finalmente la compañía lo cancela (según palabras de Rossi) debido a la poca confianza que PYE le tenía a la canción de cara al mercado británico, y apostaba por un nuevo tema (finalmente sería otro Rossi /Parfitt llamado ‘Make Me Stay A Bit Longer’) proponiéndolo, en principio, sólo para América. Pero algunas copias ya se habían hecho, así que se lanza también en parte de Europa y Alemania con ‘Paradise Flat’ como cara B (‘Spicks And Specks’ en América) sin obtener ningún éxito. E l LP Picturesque Matchstickable Messages From The Status Quo no entraría en listas y el futuro se antojaba incierto. La portada, que muestra a APÉNDICES STATUS QUO EN LOS CHARTS Puesto 7-Pictures of Matchstick Men (Single)-Enero 1968 Puesto 8-Ice In The Sun (Single)-Agosto 1968 Puesto 12-Down The Dustpipe (Single)-Mayo 1970 Puesto 21-In My Chair (Single)-Noviembre 1970 Puesto 8-Paper Plane (Single)-Enero 1973 Puesto 5-Piledriver (Álbum)-Enero 1973 Puesto 20-Mean Girl (Single)-Abril 1973 Puesto 32-The Best Of Status Quo (Álbum)-Junio 1973 Puesto 5-Caroline (Single)-Septiembre 1973 Puesto 1-Hello (Álbum)-Octubre 1973 Puesto 8-Break The Rules (Single)-Mayo 1974 Puesto 2-Quo (Álbum)-Mayo 1974 Puesto 1-Down Down (Single)-Diciembre 1974 Puesto 1-On The Level (Álbum)-Marzo 1975 Puesto 20-Down The Dustpipe (Álbum)-Marzo 1975 Puesto 9-Roll Over Lay Down (Single)-Mayo 1975 Puesto 7-Rain (Single)-Febrero 1976 Puesto 1-Blue For you (Álbum)-Marzo 1976 Puesto 11-Mystery Song (Single)-Julio 1976 Puesto 9-Wild Side Of Life (Single)-Diciembre 1976 Puesto 3-Status Quo + Live! (Álbum)-Marzo 1977 Puesto 3-Rockin’ All Over The World (Single)-Octubre 1977 Puesto 5-Rockin’ All Over The World (Álbum)-Noviembre 1977 Puesto 13-Again & Again (Single)-Septiembre 1978 Puesto 3-If You Can’t Stand The Heat (Álbum)-Noviembre 1978 Puesto 36-Accident Prone (Single)-Noviembre 1978 Puesto 4-Whatever You Want (Single)-Septiembre 1979 Puesto 3-Whatever You Want (Álbum)-Octubre 1979 Puesto 16-Living On An Island (Single)-Noviembre 1979 Puesto 3-12 Gold Bars (Álbum)-Marzo 1980 Puesto 2-What You’Re Proposing (Single)-Octubre 1980 Puesto 4-Just Supposin’ (Álbum)-Octubre 1980 Puesto 11-Lies / Don’t Drive My Car (Single)-Diciembre 1980 Puesto 9-Something ‘Bout You Baby I Like (Single)-Febrero 1981 Puesto 2-Never Too Late (Álbum)-Marzo 1981 Puesto 8-Rock ‘N’ Roll (Single)-Noviembre 1981 Puesto 10-Dear John (Single)-Marzo 1982 ROCKEANDO POR ESPAÑA • 12/03/1975 - Palacio de los Deportes, Barcelona • 14/03/1975 - Teatro Monumental, Madrid • 15/03/1975 - Anoeta, San Sebastián • 06/05/1981 - Palacio de los Deportes, Barcelona • 07/05/1981 - Plaza de Toros, Valencia • 08/05/1981 - Madrid • 24/07/1987 - Playa San Juan, Alicante • 01/08/1987 - Vallecas Rock, Madrid (con Barón Rojo, Barricada, Ángeles del Infierno y Esturión) • 19/11/1988 - Palacio de los Deportes, Oviedo (Teloneros: No Exqze) • 20/11/1988 - Valladolid (Teloneros: No Exqze) • 22/11/1988 - Pabellón Deportivo Comunidad de Madrid (Teloneros: No Exqze) • 23/11/1988 - Valencia (Teloneros: No Exqze) • 25/11/1988 - Sevilla [sin Andy Bown] (Teloneros: No Exqze) • 26/11/1988 - Málaga (Cancelado) • 28/11/1988 - Bilbao (Cancelado) • 30/11/1988 - Barcelona (Cancelado) • 25/05/1991 - La Farga, Hospitalet de Llobregat, BCN (Teloneros: James, Evento de los 40) • 02/05/1992 - Mollerusa, Lérida (Cancelado) • 03/05/1992 - Torrelavega • 05/05/1992 - Pabellón del Real Madrid, Madrid. • 06/05/1992 - Plaza de Toros, Valencia • 08/05/1992 - Daimiel • 10/05/1992 - Mollerusa, Lleida (+ Stock) • 16/08/1992 - Circuito, Albacete • 18/08/1992 - Patio de armas del antiguo cuartel de Leganés, Madrid • ¿?/08/1992 - Benicarló • 21/08/1992 - Campo de fútbol Ence, Miranda de Ebro, Burgos • 22/08/1992 - Palau de Plegamans, Barcelona • 08/10/1994 - Sala Zeleste, Barcelona (+ El increíble Hombre Bala) • 09/10/1994 - Sala Multiusos, Zaragoza • 10/10/1994 - Sala Aqualung, Madrid DISCOGRAFÍA OFICIAL (REINO UNIDO) LP= ÁLBUM VINILO. CC= CINTA DE CASETE. C8: CARTUCHO DE 8 PISTAS CD: COMPACT DISC. • 09/68 - PICTURESQUE MATCHSTICKABLE MESSAGES FROM THE STATUS QUO (Blue PYE) LP stereo NSPL 18220 #LP: NPL 18220. • 09/69 - SPARE PARTS (Blue PYE) LP stereo version NSPL 18301 # LP: NPL 18301. • 08/70 - MA KELLY’S GREASY SPOON (Blue PYE) LP: NSPL 18344 # CC: ZCP 18344 # C8: Y8P 18344 # Reeditado en CD en abril de 1986: PRT CDMP 8834. • 11/71 - DOG OF TWO HEAD (Blue PYE). LP: NSPL.18371 #CC: ZCP 18371 # C8: Y8P 18371 # Reeditado en CD en abril de 1986: PRT CDMP 8837. • 12/72 - PILEDRIVER (Spiral Vertigo) LP: 6360 082 # CC: 7138 047 # C8: 7739 009. Varias reediciones posteriores en CD. • 09/73 - HELLO! (Green Vertigo) LP: 6360 098 # CC: 7138 053 # C8: 7739 015. Varias reediciones posteriores en CD. • 05/74 - QUO (Vertigo) LP: 9102 001 # CC: 7231 001 # C8: 7739 0181. Varias reediciones posteriores en CD. • 02/75 - ON THE LEVEL (Green Vertigo) LP: 9102 002 # CC: 7231 002 # C8: 7739 024. Varias reediciones posteriores en CD. • 03/76 - BLUE FOR YOU (Blue Vertigo) LP: 9102 006 # CC: 7231 005 # C8: 7739 029. Varias reediciones posteriores en CD. • 03/77 - STATUS QUO LIVE! (Green Vertigo) Álbum doble. LP: 6641 580 # CC: 7599 171 # C8: 7799 004. Varias reediciones posteriores en CD. • 11/77 - ROCKIN’ ALL OVER THE WORLD (World Vertigo) LP: 9102 014 # CC: 7231 012 # C8: 7739 036. Varias reediciones posteriores en CD. • 10/78 - IF YOU CAN’T STAND THE HEAT (Green Vertigo) LP: 9102 027 # CC: 7231 017. Varias reediciones posteriores en CD. • 10/79 - WHATEVER YOU WANT (Green Vertigo) LP: 9102 037 # CC: 7231 025. Varias reediciones posteriores en CD. • 10/80 - JUST SUPPOSIN’ (Yellow Vertigo) LP: 6302 057 # CC: 7144 057. Varias reediciones posteriores en CD. • 03/81 - NEVER TOO LATE (Yellow Vertigo) LP: 6302 104 # CC: 7144 104. Varias reediciones posteriores en CD. • 1990 - THE ANNIVERSARY WALTZ / The Power Of Rock - Perfect Remedy (Vertigo 878 323-1). MAXI SINGLE PROMOCIONAL • 1987 - THE QUO CAKE MIX / The Communards (Vertigo 886 112-1). ÁLBUMES • PILEDRIVER (Vertigo 63 60 082) Contraportada diferente. • HELLO! (Vertigo 63 60 098) Portada de color gris. • QUO (Vertigo 63 60 106) Contraportada de color gris. • ON THE LEVEL (Vertigo 63 60 117)Algunas copias llevaban las letras de las canciones impresas en la contraportada. • THE REST OF STATUS QUO (PYE P.3.028)Canciones en un orden distinto y diferente portada. • HISTORIA DE LA MUSICA POP INGLESA VOL.5 (PYE BML 018)Álbum individual publicado en 1978. Contenido: ‘Down The Dustpipe’, ‘Gerdundula’, ‘Railroad’, ‘Pictures Of Matchstick Men’, ‘Need Your Love’, ‘Mean Girl’, ‘Tune To The Music’, ‘Lazy Poker Blues’, ‘Daughter’, ‘Ice In The Sun’ y ‘Junior’s Wailing’. • GIGANTES DEL POP (Vertigo 92 79 314) Álbum individual publicado en 1981 con el mismo contenido que el australiano No Thought For Tomorrow. • HISTORIA DE LA MUSICA ROCK (Vertigo 68 42 269)Publicado en 1982 con el mismo contenido que el álbum oficial On The Level. • LIVE AT THE N.E.C. (Vertigo 818 947-1) Con el mismo contenido que la edición australiana. • THE SINGLES COLLECTION(Vertigo 834 076-1)Álbum individual publicado en 1987. • QUO (Vertigo 424 624-1)Reedición del Quo de 1974, realizada en 1990, con una carpeta diferente. • LOS GRANDES DEL ROCK VOL.80 - PAPER PLANE (Grupo Editoriale Fabbri). VÍDEOS 12 GOLD BARS (1980) PHONOGRAM Vídeo de unos 40 minutos de duración del que Phonogram manufacturó unas pocas copias que fueron entregadas a cada miembro de la banda, siendo las restantes destinadas al uso interno de la discográfica. Una de ellas acabó en manos del ganador de un concurso realizado entre el club de fans. Los videoclips de cada canción serían los mismos que posteriormente aparecen en el vídeo titulado Rockin’ Through The Years, a excepción de Down Down. La cinta empezaba y acababa con un mensaje dirigido a los miembros de Quo que decía: Obsequio a los Status Quo para conmemorar el álbum 12 Gold Bars y la década que representa (1970-1980), de parte de todos vuestros amigos en Phonogram. OFF THE ROAD (1980) VCL M066A Con una duración de 21:28 minutos y grabado en 1976, Off The Road fue publicado en otoño de 1980 y se retiró casi inmediatamente. En la filmación aparecían los Quo tomando lecciones de conducción de todoterrenos en Gatton Manor. La banda sonora estaba integrada por los temas ‘Mystery Song’, ‘Rain’, ‘Nightride’ y ‘Where I Am’, apareciendo además los videoclips de las dos primeras. LIVE AT THE NEC (1982) POLYGRAM VIDEO/SPECTRUM 790 688-2 Vídeo que contiene 80 minutos del concierto que los Quo realizaron en 1982 en el NEC de Birmingham, a beneficio de la fundación benéfica The Prince’s Trust, que contó con la presencia entre el público del Príncipe Carlos de Inglaterra. También estaba previsto que la Princesa Diana asistiera a aquel memorable concierto, pero, embarazada de su primer hijo, los médicos le recomendaron que anulara el compromiso por los humos sospechosos que se podrían respirar en el recinto. Los temas disponibles en el vídeo se ciñen básicamente a los grandes éxitos de la banda, con pocas concesiones a otros temas que son clásicos de sus directos de la época. Parte del concierto fue retransmitido por la BBC con ‘Don’t Waste My Time’, ‘Dirty Water’ y ‘Forty-Five Hundred Times’ que no aparecen en el vídeo Live At The NEC, y sería reeditado en 1986 a través de FOTOGRAFÍAS The Spectres (1965). De izquierda a derecha: Alan Lancaster, John Coghlan(batería), Francis Rossi y Roy Lynes (Cortesía de Duroc Media Ltd.)