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Prospectiva Columna Azul Horizonte Andino 1985 Japón, Año 2000 Demografía y empleo Mirando al año 2000 Reto a la tecnocracia Humanismo y Tecnología Columna Azul Horizonte Andino 1985 Hasta el momento de escribir esta nota, el Grupo Andino está integrado por cinco países que son Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú. Existe la posibilidad cercana de que Venezuela entre a formar parte de este bloque económico de repúblicas suramericanas. El Grupo Andino es una sub-agrupación que funciona dentro del marco general de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC, la cual reúne además de éstas, a muchas otras naciones de nuestro hemisferio, en la difícil tarea de consolidar un mercado común entre ellas. Consolidación económica primero y política, luego. En reciente estudio, realizado por el Instituto para la Integración de América Latina, se hace un interesante balance de la economía individual de cada uno de los países del Grupo y de los valores agregados de éstos, para lograr así una visión de conjunto, de todo el bloque andino. Más adelante, en el mismo documento, se estiman cifras de orden económico que son el producto de un análisis cuidadoso, para determinar lo que bien puede llamarse el Horizonte Andino para el año de 1985. En términos demográficos, el conjunto de los cinco países tendrá en 1985 una población cercana a los 90 millones de habitantes, contra 56 en 1970. Es decir 34 millones más. El empleo pasará de 17.5 millones (sujetos económicamente activos) a 28.5 millones. O sea, que deberán crearse once millones de puestos de trabajo o de nuevos oficios, para atender a esta inmensa masa de gentes con capacidad laboral, todo ello en solo quince años. El ingreso promedio de los habitantes de los cinco países casi llegará a duplicarse, cuando hayamos alcanzado el Horizonte 1985, al pasar de 393 dólares por persona y por año en 1970, a 674 en 1985. En la actualidad un 50 por ciento de la población consume las cuatro quintas partes de los productos tradicionales como alimento, vestuario y calzado. Se estima que en 1985 el 50 por ciento restante de la población que hoy sólo consume una quinta parte de dicha producción, estará consumiendo dos quintas partes del total, elevando así al doble su nivel actual. El estudio abarca todos los sectores de la economía y predice que habrá un crecimiento general que hará que nuestros mercados integrados, en 1985, sean de la misma magnitud —en términos de Producto Interno Bruto— que los del Japón o Francia hace una década o el doble de los de México o Italia en 1970. El Horizonte Andino 1985 es, pues, halagador en cuanto al bienestar y progreso de sus pueblos se refiere. Pero al mismo tiempo es un reto. Un desafío a las disciplinas social y política, a la comprensión del fenómeno por parte de los habitantes de estos países, a la audacia y al tesón de los empresarios y a la visión de gobernantes y políticos. Colombia tiene dos responsabilidades principales en el proceso de integración Andina. La una, ante todo el Grupo, ya que fue su promotor e impulsor principal, cuando el propósito de formar este bloque sólo estaba en las mentes de unos pocos. La otra responsabilidad es ante sí misma, ante sus gentes de trabajo, sus masas y sus hombres de empresa. Bien vale entonces la pena que meditemos juiciosamente en los cambios que deberemos afrontar en nuestra estructura productiva, en nuestros regímenes legales, en la composición del mercado laboral, en la mentalidad proteccionista tradicional de nuestros empresarios, en la formación de una "economía abierta" de que hablan algunos políticos y profesionales de esta disciplina. Al iniciarse 1973 sólo faltan trece años para llegar al Horizonte 1985. Ese lapso es mucho tiempo en la vida de una persona. Pero es muy poco tiempo en materia de procesos multinacionales, como éste de la integración andina que marcha raudo hacia el mencionado horizonte. He ahí un tema que habrá de incluirse en las plataformas políticas del próximo debate electoral para alcanzar la Presidencia de la República. Febrero 12 de 1973 ☛ Diciembre de 2014 Como bien sabemos, el Grupo Andino, sub-agrupación dentro de ALALC (1960-1980), reunía a cinco a naciones de nuestro hemisferio, que buscaban consolidar un mercado común, económico y político, mediante cambios, a saber: • • • • • Estructura productiva, Regímenes legales, Composición del mercado laboral, Mentalidad proteccionista tradicional de nuestros empresarios, Formación de una economía abierta. La ALALC terminó disuelta a favor de otras figuras como MERCOSUR, la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Méjico y Perú) y, sobre todo, las negociaciones bilaterales entre países del continente, incluidos los Estados Unidos, y luego con Europa y algunas naciones asiáticas. Hasta ese punto son hechos históricos de trascendencia para Colombia. Pero la industria ha caído a la mitad de su participación en el PIB, los regímenes legales son confusos, la informalidad laboral del 65%, las normas de protección, paralelas al arancel aduanero, se cuentan por miles, y hay quienes aseguran que seguimos tan cerrados que los precios internos son mucho más altos que en otros países, en particular los Estados Unidos. Japón, Año 2000 En las próximas décadas el Japón se convertirá en un super-estado y su economía puede — inclusive— sobrepasar la de Estados Unidos a finales del presente siglo", escribe el periodista R. M. Sorge, de la agencia internacional de noticias UPI. El comentario se refiere al libro El superestado japonés, de Hermán Kahn, Director del Instituto Hudson, obra que publicará en los días venideros la editorial Prentice-Hall. El Instituto Hudson es una entidad patrocinada por fundaciones y empresas privadas y por el gobierno de los Estados Unidos, para el cual realiza estudios sobre aspectos básicos de la ciencia de la futurología, tocantes con temas políticos, estratégicos, sociales y económicos. Entre nosotros fue muy nombrada esta institución por el proyecto de unión de los lagos del Chocó y la consecuente obra del canal inter-oceánico entre el Pacífico y el Atlántico. Hermán Kahn es, además, co-autor con Antony Wiener, del libro EL AÑO 2000, que ya circula en español. En su obra El super-estado japonés este famoso investigador de la futurología sostiene que dados el progreso sostenido, la eficiencia en el pasado y la psicología del pueblo japonés, esta nación mantendrá su ritmo de crecimiento del diez por ciento anual, por lo menos durante los próximos 25 años, lo que hará válida la predicción comentada al principio. De otra parte, Kahn estima que el ingreso individual de los japoneses superará en esta década al de los rusos e igualará al de los estadounidenses antes de treinta años, no obstante que hoy el ingreso de sus gentes es algo menor que el de los soviéticos y sólo la mitad del de los norteamericanos. El Japón será un territorio no comunista enclavado en medio de los países asiáticos que baña el Pacífico, habitado por 200 ó 300 millones de progresistas ciudadanos, que detentará un grandísimo poder económico y será fuerte comprador de mano de obra barata en lugares distantes de sus propios límites, como Seúl o Taiwan. En el ángulo político, Kahn predice que el Japón será, con los Estados Unidos y Rusia, una de las tres grandes potencias mundiales y que sus intereses en la zona que cubre la "hoya del Pacífico", tendrán la mayor importancia en la vida nacional. En sus propias palabras, "un concepto que podría dominar el pensamiento japonés sería el argumento de que la Era del Pacífico ha llegado y así como el centro del poder y el dinamismo mundiales se movieron en el pasado del Mediterráneo al Atlántico Norte, ahora se moverán hacia el Océano Pacífico". También predice el futurólogo del Instituto Hudson que en el siglo 21 el centro de creatividad post-industrial y las próximas culturas y civilizaciones, se darán cita en este "nuevo Mediterráneo", que dejará a Europa y África como áreas periféricas. "Los japoneses —dice Kahn— estarán interesados en participar y, aún más, en ser líderes en las actividades y áreas del deporte, la ciencia, la literatura, el arte, la arquitectura y demás manifestaciones similares". Finalmente, pronostica la posición de la China Comunista como delicada, ya que esta nación mantendrá su actividad agresiva y de conflicto y su posición será de independencia ante esta nueva comunidad de países asiáticos, sin que se rompan las relaciones comerciales con el Japón y el mundo que integrará su zona de influencia. En los círculos políticos y económicos mundiales, lo mismo que entre los futurólogos, El super-estado japonés es esperado con expectativa dados el tema y la autorizada opinión del autor. Para concluir, vale la pena destacar uno de los factores básicos para el desarrollo japonés que nos anuncia Kahn: la psicología de sus gentes. El progreso está ligado, en éste y en muchos otros casos, con la actitud de las gentes que son responsables de lograrlo. Ojalá que los colombianos leamos con cuidado tan interesante libro, para borrar un tanto las ideas confusas de socialismo a ultranza como única panacea y para que más bien adoptemos una actitud agresiva ante el reto que nos plantea el crecimiento demográfico, la modernización y las exigencias crecientes de un pueblo con esperanzas. Octubre 31 de 1970 ☛ Diciembre de 2014 Japón ha enfrentado serios problemas en su economía y no alcanzó a esa predicción. No obstante, hoy ocupa un lugar dentro de las cuatro primeras economías del mundo. Fue China la nación que tomó el segundo lugar y se predice que en uno o dos años superará a la economía de los Estados Unidos. En términos de PIB nacional el orden excluye a Rusia (octavo lugar) y los cuatro primeros puestos los ocupan Estados Unidos, China, Japón y Alemania (Cifras del Fondo Monetario, 2013). ***** Demografía y empleo Mirando al año 2000 Nos ocupan problemas sociales de urgencia tan inmediata que tal vez resulte insólito, para muchos lectores, el hecho de que haya quienes se tomen el tiempo y el trabajo de pensar a tan largo plazo como ese del año 2000. Sin embargo, existen economistas y demógrafos especializados en la ciencia de medir los fenómenos del crecimiento de la población y otros aspectos relacionados, los cuales se dedican a proyectar las cifras de población y a estimar los volúmenes de empleo necesarios en fechas futuras y aparentemente tan lejanas. Tan futuras y tan lejanas como en 1940 lo era este año en que ahora vivimos. Es decir, distanciados sólo por tres décadas. En materia de habitantes, la cosa es sencillamente impresionante. La población colombiana muestra las siguientes cifras históricas, presentes y futuras: Año Millones de habitantes 1905 4.3 1938 1965 1970 1985 2000 8.7 18.5 21.5 33.0 45.0 El cuadro anterior revela una dramática realidad: en algo menos de un siglo, nuestra población se multiplicará por diez al pasar de 4.300.000 habitantes en 1905, a 45 millones en el año 2000. La lógica más sencilla y elemental, escueta y sin términos raros o técnicamente complejos, le indica a cualquier persona que al aumentar la población, como en efecto ha venido sucediendo y sucederá, crecen las necesidades de salubridad, educación, alimentos, vivienda, empleo, etc. Sólo que infortunadamente, por razones del avance científico y tecnológico y dadas las expectativas crecientes de mejoramiento en el nivel de vida que todos tenemos, las necesidades no se incrementan al mismo ritmo del crecimiento de la población. A principios del siglo, en un país pastoril y semifeudal, a muchos les bastaba y se satisfacían con saber firmar. Hoy, en cambio, se necesitan millares de contadores, secretarias, torneros, enfermeras, médicos o ingenieros. En el año 2000 seguramente será común exigirle a una gran masa de personas que sepan electrónica, manejo de computadoras, dominio de algún idioma universal que a todas luces existirá entonces y sólo Dios sabe que otras cosas más que aún la ciencia de la futurología no alcanza siquiera a visualizar. En materia de empleo la cosa será aún más difícil. Para atender a la demanda de puestos de trabajo en el año 2000, se requerirán alrededor de 14 millones de plazas, sin contar con los fenómenos actuales de desempleo acumulado, sub-empleo y demás tecnicismos complejos, pero por ello no menos ciertos social y económicamente. La generación de estos empleos no será nada fácil. La industria de hoy requiere relativamente poca inversión por cada oficio adicional que se crea, debido a que aún es bastante manual. La del año 2000 será, en cambio, muy tecnificada y demandará sumas ingentes por cada nueva plaza que se origine. En términos económicos eso equivale a decir, ni más ni menos, que habrá que ahorrar desde ahora para ir acumulando los capitales que le permitirán a nuestros hijos y nietos, la posibilidad de tener un empleo a tono con las exigencias tecnológicas y sociales de fines del siglo. A estas alturas, quienes no hayan abandonado la lectura de tan árida nota periodística, se preguntarán ¿y a qué viene todo esto? Pues bien. La demografía y el empleo están sobre el tapete. Son muchas las decisiones de orden personal, religioso, tecnológico y ético, que debemos tomar sobre el particular los colombianos, con el fin de determinar la estructura de la población del país en el mañana. Las cifras y comentarios anteriores nos muestran cómo lo que decidamos hoy solo incidirá sensiblemente en estas materias, a veinte y treinta años vista. Lo que resolvamos ahora no es sólo una responsabilidad propia y ante nosotros mismos, sino que lo es también ante nuestros descendientes. Si continuamos con un ritmo de crecimiento de la población como el actual, también deberemos optar por un inmenso sacrificio de ésta y de las próximas generaciones, en materia de ahorro, restricciones personales e impuestos, para asegurar el mañana de nuestros compatriotas, en el 2000. Y esto sólo es válido si es que hay algún sacrificio capaz de correr parejas con el crecimiento de la población, las necesidades de empleo y las demandas de todo orden que ello genera. Junio 29 de 1970 ☛ Diciembre de 2014 El ritmo de crecimiento de la población entre 1985 y el 2000 no fue tan alto como antes y sólo llegamos a 39,7 millones contra la predicción de 45 millones. Las decisiones de planificación familiar tomadas por los responsables dieron resultado. Descontados el logro de ese propósito y los beneficios que con ello se buscaron, hay que anotar que este resultado nos lleva a una estructura de la población en la cual cada día la proporción de viejos será más alta y la carga sobre la población trabajadora para mantenerlos será mayor. Y, en particular, recaerá sobre los que cuenten con empleo formal y coticen al sistema de salud. Un guarismo sencillo ilustra ese comentario: Los trabajadores por cada adulto mayor en Colombia, a la altura de 1950, eran dieciséis (16). Para 2100 se estima que serán dos (2). Ver la gráfica siguiente: POBLACIÓN* * ***** Reto a la tecnocracia Humanismo y Tecnología Hace unos 2.500 años, cuando la antigua y misteriosa China atravesaba por uno de sus períodos de mayor convulsión política y era presa de una corruptela que contaminaba hasta sus más altos gobernantes, un gran hombre, filósofo y sabio, Kung-Fu-Tszu — Confiado—, recorría las provincias o estados de Wei, Lu, Chi, Sung, Cheng y Tsai, enseñando principios éticos y pregonando un humanismo pragmático y sencillo, sin emplear esa compleja metafísica que utilizan los filósofos modernos. Predicaba normas como aquélla que aconseja "no hagáis a los demás lo que no queráis que os hagan a vosotros mismos". En una ocasión concluyó en forma sentenciosa: "un gobierno despótico es peor que un tigre devorador de hombres". Esto, luego de oír a una mujer afirmar que no abandonaría su poblado porque el gobierno de esa provincia no era despótico, no obstante que allí moraba un tigre que se había comido vivos a su marido, a su padre y a su único hijo. Las "cinco virtudes cardinales" de Confucio son esos mismos principios que hoy nos enseñan los expertos en relaciones humanas, con la ayuda de sistemas audio-visuales, discusiones en mesa redonda y laboratorios de mecánica de grupo: benevolencia, rectitud, corrección, conocimiento y buena fe. En contraste con estas prédicas de tipo humanístico y religioso, a principios de este año, con una diferencia de 25 siglos, entró en circula ción uno de los libros más modernos que se han producido en el mundo de la economía. Su autor es Peter F. Drucker, economista, profesor de alta gerencia y consultor en administración de empresas. El título de la obra, traducido por nosotros, es La hora de descontinuar – Guías PARA UNA SOCIEDAD CAMBIANTE. Drucker comenta una serie de cambios tecnológicos que, según él, modificarán en pocos años la estructura económica, social y política del mundo. Al analizar fríamente sus tesis se encuentra que si bien los cambios en materia de descubrimientos científicos, innovaciones tecnológicas y sistemas de producción serán radicales, los problemas políticos y el desarrollo de las clases dirigentes de esa cambiante sociedad se iluminarán bajo la luz de una llama que nunca muere, que incluso casi no se transforma ni modifica sus principios básicos, la llama del humanismo. La hora de descontinuar está dividida en cuatro partes: 1) El conocimiento de la tecnología 2) De la economía internacional a la economía mundial 3) La sociedad de las organizaciones 4) La sociedad del conocimiento La obra se enfoca, en palabras de su propio autor, a "reportar las discontinuidades que, aún bajo un horizonte visible, están ya cambiando la estructura y el significado de la economía, la política y la sociedad". Las principales áreas en donde habrá que descontinuar situaciones con mayor énfasis, según Drucker, son: la tecnología, ya que el avance científico impondrá nuevos procesos y sistemas de fabricación más eficientes que los actuales; la economía, que pasará del intercambio de tipo internacional de hoy a una economía mundial; los sistemas de vida y los modelos de organización empresaria, para lo cual los ejecutivos tendrán que ser capaces de vislumbrar, aceptar o impulsar cambios en todos los órdenes humanos, sociales y técnicos; las normas políticas, que tendrán que adecuarse a las exigencias de los avances tecnológicos, al desenvolvimiento científico y a los nuevos patrones de vida. Sin embargo, todos estos cambios serán hechos por el hombre, por una humanidad que siguió a Confucio, veneró a Jesucristo, escuchó a Marx, creyó en Hitler, lloró la muerte de John F. ICennedy y sigue buscando, entre los líderes políticos del momento, una solución social basada en el respeto de ciertos principios que ya se predicaron hace 25 siglos: benevolencia, rectitud, corrección, conocimiento y buena fe. Por ello no podemos fallar en el encuentro con el humanismo, porque eso sería el caos político, la revolución violenta, la tercera guerra mundial, la proliferación universal de la mala fe. ¡He ahí, pues, un apasionante reto para la clase tecnocrática! Septiembre 11 de 1969 ☛ Diciembre de 2014 • ¿Respondió la clase tecnocrática del país a ese reto? Sí y No. Veamos. • En el sector privado, en las empresas grandes y en pequeña proporción en las medianas, el avance es importante Esto, en buena parte, por la presión comercial de los distribuidores de los equipos pertinentes. • Para el caso del Estado no podemos decir lo mismo. El Ejecutivo ha hecho progresos en campos como los impuestos y las aduanas, por ejemplo. Pero es lamentable lo que pasa en el gran aparato judicial que en ciertos sectores aún se mueve a base las viejas máquinas de escribir. • Si nos comparamos con la economía internacional y la globalización, hay modestos avances. Es cierto. Pero en el ranking de países latinoamericanos no quedamos bien clasificados.