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ABRACADABRA: ¡NEUROMAGIA! El mago va a hacer un pequeño truco con una moneda, y para que quede claro que no está trucada decide pedir una a alguien del público, concretamente a ti, querido/a lector/a. Aquí empieza todo el proceso, ya estás atento/a, sin poder apartar la vista de tu moneda. El ilusionista guarda la moneda en la palma de su mano y cierra con fuerza el puño, se pellizca el dorso un par de veces, da unos golpes secos y… ¡zas! La moneda ha atravesado la piel y la ha cogido con la otra mano. Pero eso no es todo, no contento con ello decide que va a hacer que atraviese de nuevo el dorso de la mano y llegue de nuevo dentro del puño. No hace falta que diga que lo consigue, todo el mundo aplaude, tú recuperas tu moneda y te llevas también una ligera expresión de “¿cómo ha hecho eso delante de mí? Bueno, no es que en este artículo vayamos a dedicarnos a explicar trucos de magia, sino a saber cómo hacen lo que hacen los magos para que no nos demos cuenta de sus ilusiones; pero, ¿por qué no? Al menos vamos a contaros cómo se hace este pequeño truco que nos ha servido de introducción: https://www.youtube.com/watch?v=3AaZok-I-Mc Es casi una norma en el mundo de la magia buscar la perplejidad, intentar desconcertar al espectador haciendo que ocurra lo que no se espera o que se den resultados o situaciones que vayan en contra de lo que todos tenemos aprendido como normal o lógico. La magia juega con el sistema nervioso, o sea, con todo aquello con lo que somos unos expertos, como la capacidad de focalizar la atención, el asumir el siguiente movimiento o localizar los objetos que se mueven [1]. Uno de los elementos más utilizados por los magos es la atención. Juegan con nuestra capacidad atencional como verdaderos maestros. Un ejemplo claro es el de mirar fijamente: cuando una persona mira fijamente a un punto consigue que los demás miremos a ese mismo lugar, momento que el mago aprovecha para realizar su truco en un punto completamente diferente, es decir, justo donde no estás mirando [2]. Si consiguen que la atención se fije en un aspecto pueden modificar el resto sin que el público se percate. Es por esto que aunque la mayoría de las personas piensan que una gran velocidad de manos es una virtud esencial en un mago, la rapidez, aunque importante, no juega un papel tan crucial como la atención. Por supuesto habrá que ser rápido, pero no se trata tanto de hacerlo corriendo como de conseguir que no estén prestando atención cuando se haga. Pero, ¿y si en lugar de fijar la atención en el punto que nos marcan, lo que hacen es que nos relajemos hasta que no prestemos atención ninguna? Es lo que ocurre tras terminar un truco: todo el mundo está sorprendido, el mago ríe, habla de lo mucho que le costó aprender ese último truco y aprovecha para ajustarse la chistera, quitarse la chaqueta o tal vez sentarse cómodamente. Ha conseguido que nos relajemos porque en este momento no está preparando ninguna nueva artimaña, está hablando con nosotros, tranquilamente, ¿o no? La Separata. Septiembre de 2015. ISSN: 2444-7668 La moraleja es intentar no dejarse engañar nunca. Mientras tanto os dejamos otro truco para que os divirtáis un rato: https://www.youtube.com/watch?v=9ZH2BQ3pd_4 Los magos son especialistas en lo que se llama captura sensorial, saben cómo captar nuestra atención. Se trata de un proceso relacionado con la memoria a corto plazo y que puede responder a diferentes estímulos. A veces un estímulo es tan poderoso que captura nuestra atención aunque no queramos (como el sonido de una ambulancia o la paloma que sale de la chistera). Otras veces podemos focalizar nuestra atención a placer, de forma que cuanto más concentrados estemos en aquello que queremos atender menos susceptibles seremos de caer en la captura sensorial del ilusionista (en este caso la atención fluye desde la corteza prefrontal a otras regiones del cerebro) [3]. El problema está en que cuando intentamos prestar atención a una escena, las neuronas visuales inhiben las regiones de alrededor, haciendo que podamos estar menos pendientes de todo aquello que no estamos observando atentamente, y es con esto con lo que juega el mago: mientras mantiene toda tu atención en una escena en la que no pasa nada, realiza el truco en otra parte en la que ni siquiera estás mirando. [3] Robarte el reloj Tanto magos como carteristas utilizan en ocasiones técnicas similares de desvío de la atención, siendo bastante conocido el ejemplo en el que el ilusionista, cuando te das cuenta, te ha quitado el reloj, la cartera, las gafas y todo lo que tengas en los bolsillos. Una de las formas en que se lleva a cabo el robo del reloj es presionando en la piel, de forma que se crea una postimagen sensorial que hace creer que el reloj sigue ahí cuando en realidad ya ha desaparecido. Mientras la postimagen se mantiene presente la sensibilidad de la piel en esa zona es menor, haciendo que no nos demos menos cuenta del robo del que estamos siendo víctimas. La Separata. Septiembre de 2015. ISSN: 2444-7668 ¿Cómo reacciona nuestro cerebro? En un estudio recién publicado la investigadora Amory H. Danek y otros colegas quisieron arrojar algo de luz al mundo de la magia estudiando mediante resonancia magnética lo que ocurre en nuestros cerebros cuando esperamos que se dé un resultado que parece obvio y ocurre otro totalmente diferente que no podíamos prever, hecho este que ocurre asiduamente cuando observamos un truco de magia. [4] Sometieron a 25 personas a 24 videos con trucos de magia diferentes y observaron que las áreas que más se activaron fueron la corteza prefrontal dorsolateral y partes del giro cingulado. Mientras que la primera estructura está involucrada en procesos como atención selectiva, planificación, seriación, solución de problemas o formación de conceptos; la segunda está relacionada con las emociones (y seguramente se activará ante la sorpresa por los resultados de los trucos). Resulta lógico por tanto que estas áreas fueran las principales zonas cerebrales activadas. Por otro lado, y como curiosidad, hicieron las mismas pruebas al mago que llevaba a cabo los trucos. Como cabría esperar su actividad cerebral fue normal sin que se activaran las zonas ya descritas, puesto que como conoce lo que va a pasar no se da ningún efecto sorpresa ni expectativas ante las posibles soluciones de los trucos [4]. Imagen del giro cingulado en amarillo. Fuente: http://www.psicologiapanama.net/2014/01/neuroanatomia-de-las-emociones-v-el.html La Separata. Septiembre de 2015. ISSN: 2444-7668 En azul imagen de la corteza prefrontal dorsolateral. Fuente: http://medicinafarmacologia.blogspot.com.es/2010/04/corteza-dorsolateralprefrontal.html ¿Por qué funciona la magia? La predicción de lo natural Nuestro cerebro no es infalible y ha tenido que desarrollar técnicas de compensación que le ayuden a trabajar a su máximo potencial. Desde que un estímulo llega hasta nosotros hasta que lo percibimos conscientemente existe un lapso de 100 milisegundos que el cerebro ha compensado con el maravilloso arte de predecir. Así, de forma natural estamos acostumbrados a predecir que si el mago cambia de mano la moneda, esta ya no estará en la misma mano, pero seguro que nos equivocaremos [5]. Otro tanto ocurre con las neuronas espejo. Estas neuronas especializadas nos ayudan a entender los actos de los demás. Por ellas podemos entendernos unos a otros, percibir los propósitos de los demás, entender los actos ajenos y hasta reconocer caras. Es gracias a estas neuronas que, como todos sabemos lo que es beber un vaso de agua, quitarse una chaqueta, o ajustarse el sombrero, no vamos a desconfiar cuando el mago lo haga porque no estará ejecutando un truco, sino simplemente poniéndose más cómodo o calmando su sed. No obstante, nuestro ilusionista puede saber esto precisamente y utilizar gestos en apariencia tan sencillos para dejarnos más tarde con la boca abierta. Así pues, puede que el mago no conozca las razones neurológicas y los principios cerebrales por lo que sus trucos tienen efecto, pero lo que está claro es que sabe cómo hacer que acabéis asombrados y mirando de un lado para otro sin saber lo que ha pasado. Más o menos como ocurre en este último truco: http://lavozdelmuro.net/uno-de-los-mejores-trucos-de-magia-que-hemos-vistoultimamente/ Para saber más y referencias: - [1] J. Porta-Etessam (2009). Neuromagia: El cerebro jugando a engañarse. Neurol Supl;5(1):60-62 - [2] Lamont, Peter et al. (2010). Where Science and Magic Meet: The Illusion of a “Science of Magic”. Review of General Psychology, Vol. 14, No. 1, 16–21 - [3] Macknik, L. Stephen et al (2014). Neuromagia: entre la ilusión y la ciencia. Mente y Cerebro nº 64: 18-25 - [4] Danek, H. Amory et al. (2015). An fMRI investigation of expectation violation in magic tricks. Frontiers in Psychology; vol 6, Article 84, p. 1-11 - [5 ]Kuhn, G. et al. (2008). Towards a science of magic. Trends in Cognitive Sciences Vol.12 No.9, p. 349-354 La Separata. Septiembre de 2015. ISSN: 2444-7668 Javier Guerrero Moreno es licenciado en Psicología por la Universidad de Granada y tiene un máster en Neuropsicología Clínica y un máster en Dirección de Recursos Humanos. La Separata. Septiembre de 2015. ISSN: 2444-7668